No puedo procesar lo que ven mis ojos antes de que la horrible figura se abalance sobre nosotros. Sin tiempo para pensar, levanto las palmas para crear un campo de fuerza que nos escude. La magia fluye por mis dedos con tanta naturalidad como si no hubiera dejado de practicarla y rápidamente se forma una cúpula traslúcida sobre nosotros.
El monstruo choca contra ella haciéndome retroceder, pero no flaqueo, no puedo permitírmelo o ambos moriremos. Ahora puedo observarlo con detenimiento y se me eriza la piel. Jamás había visto algo así ni sabía de su existencia. Parece una criatura imaginada para asustar a los niños pequeños en los cuentos de abuelas. Sus afiladas patas intentan desgarrar el escudo con desesperación mientras emite un sonido espeluznante que hace temblar la tierra.
Me vuelvo por sobre mi hombro para buscar a Denna con la mirada y la encuentro en el piso, hecha un ovillo, cómo anticipé. Cierro los párpados con fuerza carcomido por la culpa de someterla a tanto dolor mientras sus sigilos reaccionan a mi magia, pero no tenía más opciones, no sabía que más hacer. Se abraza a sí misma y creo oír sus lamentos de agonía por debajo de los rugidos del monstruo, pero no puedo detenerme en esto ahora. Tengo que protegernos y sacarnos de aquí de inmediato.
Más zarpazos frenéticos me hacen flexionar las rodillas para soportar el peso de sus ataques y pongo toda mi atención en él de nuevo. Tengo que regular el flujo de magia con precisión: el suficiente para detenerlo pero no tanto como para hacerle más daño a Denna. Si se desmaya además deberé cargarla y eso nos ralentizará. Ni siquiera quiero pensar la posibilidad de que le vuelva a suceder lo mismo que cuando enfrentamos a los centinelas. Me aterra siquiera recordar sus vacíos ojos negros, pero tampoco sé si reaccionaría de la misma forma agresiva que aquella vez. Trato de ordenar mis pensamientos, pero se sienten como una represa destruida por un gran caudal de agua, llevándose todo un pueblo a su paso sin piedad. Densifico un poco más la cúpula por si acaso, pero al instante me petrifico de terror. El monstruo abre sus enormes fauces dejando ver varias hileras de torcidos colmillos para luego masticar el escudo, y para mi sorpresa, le arranca un trozo al escudo y comienza a masticarlo, como si fuera un simple trozo de comida. Su cuerpo se retuerce y el esqueleto bajo sus escamas se ilumina por un instante.
¿Acaso...? No puede ser posible. Simplemente no puede ser posible.
Cada mordisco sanguinario arranca otro trozo de nuestra defensa. Mientras la traga, la película de partículas vuelve a su forma original rellenando el hueco con más magia pero no me toma mucho tiempo deducir como ha escalado la situación.
Cada vez que la criatura devora parte del escudo, tengo que esforzarme en reponer ese faltante, consumiendo más magia de la que calculé, no solo llevándome a mi límite más de prisa, sino también exponiendo a Denna durante más tiempo y a más intensidad de mis poderes.
De reojo la percibo retorcerse sobre sí misma intentando tomar el arco de su espalda.
—Denna, ¡no! El escudo no dejará que la flecha salga. Es inútil. —intento explicarle entre jadeos.
La mirada en sus ojos hace que se me erice la piel. Está aterrada. Tiene la misma expresión que llevaba en el sótano de Ceillan, esa cuando estás seguro de que estás a punto de morir. Tengo que hacer algo, tengo que pensar rápido. Una gota de sudor frío se desliza por mi sien y comienzo a sentir un escalofrío bajando por mi espalda. Puedo aguantar un rato más, pero no puedo calcular exactamente cuánto debido al comportamiento errático de la criatura. Si tan solo supiera qué es para intentar contrarrestar sus ataques... Pero por más que rebusco en mis memorias no puedo recolectar información sobre nada parecido.
Los rugidos de la bestia retumban en mi pecho y oídos. No sé qué hacer. Tantos siglos siendo un soldado no sirven de nada ahora mismo. Todo lo que intento proteger está siendo dañado por mis propias manos en un intento por salvarlo. Es tan irónico que podría reír, pero tengo un nudo en el estómago. Creo escuchar a Denna gimotear de dolor y se me encoge el pecho. La criatura se pone frenética y sus zarpazos se vuelven pesados como una tonelada de rocas sobre mí. Intento mantener los brazos estirados, firmes sobre mi cabeza para solidificar el escudo en la medida justa, pero ya no puedo calcular el flujo de magia adecuado. La desesperación comienza a trepar por mi estómago, desgarrándome el pecho y nublando mi juicio. Mis dedos tiemblan y noto que en realidad, todo mi cuerpo está tiritando. Ya no estoy seguro si debido a la magia o al pánico. Entonces, oigo un sonido por sobre todo el caos: un aullido. Acto seguido, por el rabillo del ojo, una mancha blanca se abalanza sobre el costado de la criatura y la embiste, desestabilizándola. Al enfocar la vista, se me atasca el aliento en la garganta.
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Trazando sigilos | #CopaFenix2025
FantasíaEl tiempo se está acabando para Denna y se queda sin opciones. El rumor de un misterioso nigromante conocido como "El Gris", la lleva a comenzar un viaje a través de las tierras pero se encuentra con un contratiempo: Aiden, un elfo. A pesar de no c...
