Trago saliva con dificultad para preguntarle:
—¿Qué es, Aiden?
—Una promesa —de pronto suena completamente sobrio y seguro de sí mismo.
Toma mi mano y cierra sus dedos alrededor con delicadeza. Mi corazón da un salto. La forma en la que me mira me desarma por completo. Me siento un castillo de naipes desmoronándose ante el aliento de un niño descuidado. Lo miro a los ojos expectante. Caigo en la cuenta que realmente quiero saber. Aunque lo niegue, una parte de mí necesita oír esto, sea lo que sea. Sin darme cuenta, me acerco un poco más hacia él y también aprieto levemente su mano. Baja la voz como si estuviéramos compartiendo un secreto ancestral.
—Quiero que me prometas que cuando todo esto termine, luego que encontremos a El Gris y nos deshagamos de tus sigilos, volveremos a este pueblo y nos quedaremos aquí. Juntos. —no puedo respirar. Siento mi pulso en la garganta. —Una vida normal, tú y yo. —mi mente está tan abrumada que no puedo procesar sus palabras como debería. —¿Puedes prometerme eso?
Tal vez sea el alcohol, la euforia de la festividad o el aplastante peso de su pedido pero siento que no tengo opción. Pero no como si fuera un animal acorralado en una jaula, si no como si tuviera un solo sendero en medio de un inmenso bosque. Es la dirección que quiero tomar. Ya no quiero adentrarme en lo salvaje saliéndome del camino. Quiero esta seguridad, quiero hacer lo correcto.
—Lo prometo —respondo con toda la honestidad que hay en mi alma. Sin mentiras, ni verdades a medias. Solo el auténtico deseo de mi corazón.
Sus ojos se suavizan al dedicarme una sonrisa hecha solo para mí. No puedo evitar devolverle el gesto. Su mano tomando la mía parece la única sensación real que hay en este mundo ahora mismo. Ni el frío aire de la noche, ni el ajetreo de la taberna, ni el peso de mi pasado, ni la incertidumbre del futuro se hacen presentes. Noto que nos estamos acercando el uno al otro muy despacio, como si temieramos que cualquier movimiento brusco pudiese destrozar este instante.
—Denna, yo...
Se inclina un poco más hacia mí y no puedo respirar. Me siento mareada. No puedo apartar los ojos de los suyos. Nunca hemos estado tan cerca. Puedo verme reflejada en el gris de su mirada y me estremezco. Todo gira a mi alrededor. La realidad se siente confusa y me pesa la cabeza. No tengo tiempo de decir nada antes de perder el equilibrio y caerme de costado dentro de la fuente. El agua helada me espabila espontáneamente y siento todas mis terminaciones nerviosas cobrar vida. Se me escapa un jadeo mientras me incorporo de pronto, con las piernas aún colgando del borde de la fuente. El cabello se me adhiere al rostro y el frío se expande por mi piel con rápidez, erizándola. En un ágil movimiento, Aiden me rodea el torso con un brazo y me saca del agua. Luego de ayudarme a que me siente nuevamente en el borde de pierda lisa, me toma por los hombros con urgencia.
—¡Denna! ¿Estás bien?
Me quito los mechones empapados de los ojos mientras intento recuperar el aliento. El cambio súbito de la temperatura en mi cuerpo me tiene hiperventilando. No puedo formular ninguna respuesta y mi mente nublada tampoco es de ayuda. Luego de un profundo suspiro, Aiden agrega:
—Mira nada más quién tuvo que rescatar a quién de ahogarse. -se burla de mí y luego suelta una risita.
—Cállate. —le espeto con una molestia fingida. Me muerdo el labio mientras observo mi ropa mojada y no puedo evitar reírme un poco también. La brisa se siente helada y comienzo a temblar.
—Ven, volvamos a casa, no quiero que enfermes. Debes ponerte ropa seca lo antes posible.
Me limito a asentir mientras nos levantamos y mis dientes castañean. Emprendemos el camino de vuelta a la casa de Kelda caminando despacio. Aiden va adelante, haciendo algún zigzag ocasional, y yo lo sigo de cerca abrazándome a mí misma para calentarme.
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Trazando sigilos | #CopaFenix2025
FantasiaEl tiempo se está acabando para Denna y se queda sin opciones. El rumor de un misterioso nigromante conocido como "El Gris", la lleva a comenzar un viaje a través de las tierras pero se encuentra con un contratiempo: Aiden, un elfo. A pesar de no c...
