Apenas puedo tomar el tenedor sin que se note el temblor de mis manos. Estoy nervioso. Nunca había hecho algo así. Esto está mal. Aún estoy a tiempo de inventarme una excusa para llevar la copa de Ceillan de vuelta a la cocina y echar su bebida por la tubería. Trago saliva con dificultad mientras lo observo hablarle a Denna con esa actitud repugnante. De pronto mi atisbo de culpa se extingue como si apagara una vela. Hay algo en este tipo que no se ve en la superficie y en instantes averiguaré qué es. Espero que la dosis de Sincerisérum haya sido la correcta o los efectos adversos podrían ser terribles. Aunque pensándolo bien, no me disgustaría que Ceillan se transformara en un insecto como secuela. Sacudo la cabeza ante mi tonta ocurrencia. Aún no ha tomado ni un sorbo de su bebida y comienzo a temer que sospecha algo. Tomé todos los recaudos al robarme la poción, no hay forma que descubriese mi plan. El corazón me late dolorosamente en el pecho. Esto no es propio de mí. Mi conciencia quiere culpar a Denna por empujarme a este acto tan poco honorable, pero ella no es la causa, si no la consecuencia. Lo hago por ella, para protegerla. O al menos eso me digo a mí mismo.
Tengo que sacudir la cabeza para apartar de mi mente el recuerdo de todas las veces que los he visto besarse cuando creían que no los estaba viendo. Se me hunde el estómago y siento que voy a vomitar. Ya no puedo esperar más y levanto mi copa interrumpiéndolos.
—Propongo un brindis. Por ti, Ceillan, que nos has dejado tan amablemente quedarnos en tu hogar y además has sido nuestro maestro durante estos últimos días —hago un esfuerzo sobrehumano para que no me tiemble la voz y mi tono sea tan condescendiente como sea posible. Ambos se vuelven hacia mí un poco confundidos, pero luego de un momento también levantan sus copas. El druida sonríe halagado y casi puedo sentirlo caer en mi trampa.
—Bueno, gracias Aiden. Es muy amable de tu parte pero, ¿Qué puedo decir? Soy altruista por naturaleza. Brindemos también por nuestro magnífico intercambio. Ustedes me trajeron la Manzana Dorada, y yo les di la poción para encontrar a El Gris. Salud —tengo que concentrarme mucho para no poner los ojos en blanco. Por el rabillo del ojo veo que también Denna. Es bueno saber que una parte de ella aún hace uso de razón. Hago un gesto con mi copa y le doy un trago sin quitarle la vista de encima a Ceillan. El corazón me late en la garganta. Finalmente, me imita y da un largo sorbo. Dejo salir la respiración que estaba conteniendo mientras me pregunto cuándo será el momento correcto para actuar. Mis pensamientos están desordenados con todo lo que podría salir mal a partir de ahora.
—Entonces, ¿Qué hace la Manzana dorada? ¿Para qué la quieres? —le clavo la vista al druida y veo de reojo que Denna se vuelve para mirarme alarmada. No tuve tiempo de explicarle mi plan, y aunque lo hubiera tenido, algo me dice que es mejor haberla mantenido al margen.
—Ah... bueno, la Manzana Dorada en realidad tiene bastante magia. Si la comiera, me haría más joven y lleno de energía. Podría vivir durante siglos. Pero... eso no es por lo que la quiero. Deseo usar su poder para hacer una... poción especial.
—¿Para qué sirve la poción? —puedo sentir la tensión en el aire empezar a aumentar al igual que la urgencia en mi tono. Denna se revuelve inquieta en su asiento. No puedo evitar encontrar su mirada y noto en su rostro que está intentando descifrar la situación. No necesitamos palabras. Abre los ojos de par en par por una fracción de segundo y se acerca la copa a la nariz disimuladamente. Frunce el ceño y luego observa la copa de Ceillan. Tensa la mandíbula. Ya lo ha deducido. Le ruego con la mirada que me siga la corriente. La voz del druida nos hace volvernos hacia él nuevamente.
—Oh... la poción... haría algo muy especial. Tendría la capacidad de controlar cualquier corazón, en cualquier persona o criatura. De hecho, planeo usarla para controlar a todas las criaturas que viven aquí, en el Robledal Esmeralda, para tener mi propio ejército personal.
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Trazando sigilos | #CopaFenix2025
FantasíaEl tiempo se está acabando para Denna y se queda sin opciones. El rumor de un misterioso nigromante conocido como "El Gris", la lleva a comenzar un viaje a través de las tierras pero se encuentra con un contratiempo: Aiden, un elfo. A pesar de no c...
