Kelda nos guía por una de las callecitas hacia la casa de El Gremio. Los tres caminamos en silencio con una tensión implícita en el aire. El rústico edificio tiene al menos dos pisos y el techo de paja le da forma de hongo. Me sorprendo al notar que quepo perfectamente aquí sin necesidad de encorvarme. Al llegar a la puerta, Kelda busca en los bolsillos de su vestido y saca una gran llave de hierro. Asumo que ella debe ser parte de El Gremio. Me vuelvo para mirar a Denna y noto que lleva un largo rato callada. Está nerviosa e intenta ocultarlo. A los ojos de cualquiera, lo está logrando. Pero no ante los míos. Lo veo en la tensión de los músculos de su cuello y la forma en la que frunce el ceño. Busco sus ojos para darle una sonrisa tranquilizadora, pero tiene la mirada clavada en la puerta frente a nosotros y en cada movimiento de Kelda. Una vez dentro, enciende velas y toma uno de los faroles para guiarnos escaleras arriba hasta una habitación con un cartel que lee 'Archivo'.
—Entren pero por favor, no toquen nada. —nos pide amablemente.
Miro de reojo a Denna para vigilarla de cerca. Sospecho que si encuentra algo que considere de utilidad, más que tocarlo, podría robarlo. Miramos las estanterías que llegan hasta el techo y rodean la habitación. Hay cientos de libros polvorientos de toda forma y color, lo cuál es sorprendente para un pueblo tan pequeño. Muchos de ellos escritos en su lengua madre, Dwaheimr con runas adornando los lomos. Después de un largo rato, nos cansamos de estar parados y tomamos asiento en la mesita redonda que se encuentra en el centro de la habitación. Kelda continúa revolviendo cajones y estanterías hasta que finalmente se acerca a nosotros con un pergamino en las manos. Denna se para de un salto de su silla y se inclina sobre la mesa y la imito. Cuando le entrega el pergamino siento el corazón en la garganta. Lo desenrollamos con extrema delicadeza ya que el papel es frágil y antiguo. El olor característico a pergamino y tinta rancia invade mi nariz. Al abrirlo mi estómago se hunde.
—¿Esto es... todo? —Denna no puede ocultar la decepción en su rostro mientras niega con la cabeza. Esto ni siquiera es un mapa. Son más bien dibujos dispersos aquí y allá, y están descoloridos. Tomo el mapa para inspeccionarlo más de cerca pero no hay mucho que ver. Sólo bocetos incompletos, dispersos y gastados. Un escalofrío me recorre la espalda al ver la expresión vacía de Denna. Está a punto de abandonar toda esperanza y siento desesperación como si el agua se me escapara de entre las manos y yo estuviera sediento. No puedo perder a la Denna que tanto me costó rescatar de detrás de la máscara.
—Lo siento, niña. Esto es todo lo que tenemos. —se disculpa Kelda encogiendo los hombros. Tengo que hacer algo y no sé qué. Nunca me he sentido tan afligido por algo que no me concierne directamente. La miro con los ojos muy abiertos, suplicándole respuestas, palabras, lo que sea. Kelda mira a Denna con ojos entristecidos, da un pesado suspiro y luego dice en un susurro:
—Hay otra cosa que puedo decirles. Pero es solo un rumor y no sé qué tan cierto sea. —el corazón me da un vuelco y ambos la miramos con urgencia. —Había un hombre que solía entregar cartas entre los pueblos aquí. Se dice que siempre parecía saber exactamente a dónde iba sin necesidad de ningún mapa. Quizás él pueda ayudarles de alguna forma.
La miro mientras habla, considerando sus palabras.
—¿Sabes dónde podemos encontrarlo? —mi voz casi se quiebra.
—Creo que podría estar viviendo en el bosque cercano. —señala un lugar en el mapa y dice —El bosque está justo aquí.
Es una pequeña área densa cubierta de lo que parecen ser árboles en el mapa. Está relativamente cerca del pueblo aunque del lado opuesto al páramo y las montañas.
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Trazando sigilos | #CopaFenix2025
FantezieEl tiempo se está acabando para Denna y se queda sin opciones. El rumor de un misterioso nigromante conocido como "El Gris", la lleva a comenzar un viaje a través de las tierras pero se encuentra con un contratiempo: Aiden, un elfo. A pesar de no c...
