Capítulo XXXII: Elfos y humanos

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Dejo salir una risita ante las palabras de Aiden y luego me enfoco en el camino delante de nosotros. Vamos a buen ritmo, por lo que calculo llegaremos en dos, tres días máximo a las Ciudades Gemelas. Ese es un tiempo mucho mejor del que podríamos haber hecho a pie.
Cabalgamos en cómodo silencio por un rato, aunque haciendo comentarios casuales sobre el paisaje o el clima de vez en cuando. Luego de unos kilómetros, decidimos desviarnos del camino para poder darle agua a los caballos y descansar todos por un momento. Puedo sentir la mirada de Aiden clavada en mi espalda mientras acaricio la crin del mío. Estoy segura de que va a hacer alguna pregunta extraña en cualquier momento. Se aproxima con suma cautela a mi lado y simula revisar las riendas. Me mira de reojo, aparta la mirada, luego se vuelve hacia mí. Intento adivinar en qué está pensando ahora mismo. 

—No sé cómo preguntar esto sin que suene ofensivo, pero... tengo curiosidad por saber... ¿Cómo lograste volverte tan buena robando cosas?

Con que eso era. De pronto me doy cuenta que la incertidumbre hacía que tenga los hombros tensos, por lo que me obligo a relajar mi cuerpo. Suspiro, reuniendo mis pensamientos y preparándome para hablar al respecto.

—Bueno... cuando dejé a mamá, era muy jóven y no lo pensé muy bien. Me fui con algo de dinero y comida creyendo que podría encontrar trabajo en alguna tienda local para empezar de cero, pero... la vida nunca es así de fácil. Nadie quería a una niña callejera en su tienda. Suponían que les robaría. —aparto la vista de Aiden y cierro los puños con fuerza alrededor de la montura —Después de unos días, me quedé sin dinero y tuve que empezar a dormir en las calles. Me veía terrible. Si antes la gente no me quería cerca, ahora apenas pasaban a mi lado sin sentirse asqueados por mi presencia. Por mi existencia, incluso. No era la primera ni la única mendiga del pueblo, por lo que me veían prácticamente como una patética parte del paisaje. Intenté pedir dinero como muchos otros niños de por allí, pero las personas ni siquiera me prestaban atención. Así que decidí convertirme en lo que todos ya pensaban que era: una ladrona —explico y mi voz sale con más dolor y enojo del que prentedía.

—Eso... es horrible... Tener que pasar por algo así. Eras solo una niña y no tenías apoyo cuando más lo necesitabas... —oigo su voz llena de pesar y se me revuelve el estómago. No tolero que me miren con lástima. Siento la cólera hervir mi sangre. —¿Esas personas no se dieron cuenta de que incluso un niño merece un poco de compasión básica? Podrían haberte dado al menos algo de comida en lugar de dejarte vivir en las calles. No es como si pudieras ir a otro lugar siendo tan joven...

Río con tristeza.

—¿Acaso conoces a los humanos? —pregunto con sarcasmo. —Somos todos iguales, todos solo cuidamos de nuestros propios intereses. Nadie tiene dinero de sobra y mucho menos quiere salvar a una niña de la calle porque eso significaría otra boca que alimentar.

—Entiendo eso, pero, ¿Cómo pudieron quedarse ahí y ver algo así? ¿Cómo pudieron simplemente ignorar a una niña sufriendo en las calles y ni siquiera preguntar si necesita ayuda? —Aiden suena perplejo y entristecido por la idea de tanta crueldad e indiferencia. Me cuesta hacerme a la idea de un mundo que no funcione a base de esos dos conceptos. —No puedo imaginar tratar así a un niño, al menos ofrecería mi ayuda.

—Sé que lo harías. —mis palabras escapan de mis labios con una admiración que no sabía que estaba allí. —Quiero decir, eres un elfo. Eres diferente a nosotros los humanos. —en mi interior, quería decir que sé cuán grande es su corazón, más allá de su raza. Intento seguir hablando como si mi pasado ya no tuviera un efecto en mí. Intento continuar sonando casual y despreocupada —De todos modos, pasé varios años robando. No fue fácil al principio. Me atraparon muchas veces y no fue bonito. Tuve mi buena dosis de golpizas hasta que me volví más astuta y ágil para robar sin que me atraparan.

Trazando sigilos | #CopaFenix2025Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora