Los ojos de Aiden se mueven frenéticamente mientras observa a los enanos. Hay al menos una docena de ellos rodeándonos. Su mano va inmediatamente a su espada y todo su cuerpo se tensa al igual que el mío. En un movimiento instintivo que parece que hubiéramos practicado cientos de veces antes, nos ponemos espalda con espalda.
—Tranquila. No digas nada.
Mientras habla, ya estoy sacando mi arco y flecha y los apunto a los enanos. Mi respiración es entrecortada y siento latir mi corazón en mi pecho. Retrocedo un paso más cerca de Aiden y presiono mi espalda contra la suya para poder percibir exactamente donde está en todo momento. Puedo sentir que está respirando con calma como si nada estuviera sucediendo. Meneo la cabeza tratando de apartar ese pensamiento y me concentro en los enanos que nos rodean. Mis pupilas están dilatadas debido a la adrenalina y siento una fina capa de sudor en mi frente. Son demasiados para dispararles lo suficientemente rápido como para escapar. Intento pensar con claridad, pero no puedo. Nunca he tenido a nadie que proteger y ahora siento la obligación de proteger a Aiden. Ni siquiera sé por qué.
De repente, siento el cuerpo de Aiden relajándose y se me atasca el aliento en la garganta cuando noto que está bajando su espada.
—¿Qué crees que estás haciendo? —le pregunto entre dientes sin apartar la vista de los enanos frente a mí.
—Míralos. Hay mujeres y niños aquí —dice suavemente.
¿Qué? Pienso para mí mientras trato de dar sentido a sus palabras. Luego, observo más detenidamente a los enanos a nuestro alrededor. Tiene razón. Hay familias aquí y ahora que los estoy mirando de cerca, no están armados. Ni siquiera parecen peligrosos. Tampoco parecen tener miedo.
—Baja tu arco —me dice en su habitual tono suave y calmado.
—No. —respondo cortante mientras sigo apuntando. No sé qué hacer. No puedo simplemente quedar indefensa, estamos rodeados. Mis ojos saltan de un rostro a otro junto con mi mano firme sosteniendo la flecha. Noto que estoy temblando pero no puedo estar segura si es por ansiedad o por la fuerza excesiva de mi agarre. Quizás ambas. Aiden me susurra algo más que no puedo discernir. Estoy abrumada por la situación. Si bajo el arco, nos dejo completamente vulnerables. Si disparo, ya no habrá vuelta atrás y se desencadenará el caos. Respiro tan agitada que comienzo a sentirme mareada. Me fuerzo a mantener los ojos bien abiertos. Oigo el chirrido de la cuerda de mi arco tensarse. Mis brazos tiemblan. Voy a soltar la flecha. De repente, una de las mujeres da un paso adelante sosteniendo un pequeño plato de comida en sus manos. Me sonríe y extiende sus manos ofreciéndomelo. Apunto mi objetivo hacia ella en un acto reflejo.
—¿Tienes hambre?
Los demás enanos detrás de ella sonríen y asienten con la cabeza.
La observo frenética en estado de shock. Mi boca se abre y cierra, incapaz de hablar. Mi arco aún está firme en mis manos, pero no puedo apartar la mirada de ella. ¿Qué...? ¿Por qué...? Tengo mil preguntas en mi cabeza en este momento y no encuentro ni una respuesta. La punta de mi flecha está alineada con el centro de sus ojos y un escalofrío me recorre la espalda.
La mirada de la mujer es suave y me hace pensar que así deben mirar las madres a sus hijos. Mi corazón se estremece y mis brazos se debilitan por un instante. Miro a Aiden de reojo y noto su mirada en mí. La idea de que me vea cometiendo un acto tan crudo me anuda el estómago.
Luego de lo que siento es una eternidad, respiro profundamente y me obligo a bajar el arco. Cada fibra de mi cuerpo me dice que estoy cometiendo un error, pero lo hago de todos modos.Miro el plato que la mujer nos está ofreciendo y veo que hay varios productos horneados. Mi estómago hace ruido, pero no tomo nada. No puedo confiar en ellos.De repente, Aiden agarra uno y le da un mordisco así sin más. Mi mandíbula se cae. Quiero gritarle. Quiero meter mi mano en su boca y hacer que lo escupa. Este elfo no tiene instinto de autopreservación. Si ese pastelito no lo mata, lo haré yo más tarde. Lo observo masticar con una sonrisa en la cara. Reprimo mis ganas de darle un puñetazo y borrársela. La mujer nota mi expresión de shock y me dice con tono suave.
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Trazando sigilos | #CopaFenix2025
FantasiaEl tiempo se está acabando para Denna y se queda sin opciones. El rumor de un misterioso nigromante conocido como "El Gris", la lleva a comenzar un viaje a través de las tierras pero se encuentra con un contratiempo: Aiden, un elfo. A pesar de no c...
