Me despierto sobresaltada dando un jadeo profundo y escaneo la habitación en busca de el Visitante del Velo o cualquier otra amenaza. Nada. Después de un momento, recuerdo dónde estoy y mi cuerpo se relaja un poco. Vuelvo la vista a Kelda mirándome con los ojos muy abiertos. Pestañeo un par de veces intentando enfocar la imagen. Aún sigo atrapada en mi estado de sueño y todo se siente confuso. Por una milésima de segundo creí que era mamá. Pero no la mamá que veía al tomar el Brebaje de Espejismos, si no la que me arropaba en las noches cuando era pequeña. El recuerdo me da una punzada en el pecho y sacudo la cabeza intentando apartarlo.
—Kelda... Lo siento... Yo... ¿Todo está bien?
—Sí, mi niña. Solo estaba despertándote para que puedas comer algo. Aiden ya está esperando en la mesa. —me susurra con afecto. Miro detrás de ella y lo veo pendiente de mi estado de alerta.
—Hey, está bien. Estás a salvo aquí, tranquila. Respira lento. —me indica con suavidad. Asiento mientras le hago caso. Incluso los movimientos más simples hacen que todo mi costado duela.
Me incorporo con dificultad y tomo asiento, aún un poco aturdida. Kelda coloca una gran olla humeante en el medio de la mesa y abre la tapa. Cocinó un delicioso guisado lleno de verduras y carne. Mi estómago hace ruido y me llevo la mano allí. El estómago de Aiden imita el mío y Kelda suelta una risita.
—Oh, mis queridos niños. ¡Parece que tienen hambre! Espero que les guste, lo hice con amor, especialmente para ambos. Les ayudará a recuperar sus fuerzas y reconfortará sus almas —dice mientras toma un cucharón y comienza a servirnos la comida.
—Kelda, esto se ve delicioso... gracias... —murmuro. Mi estómago se hunde. Nadie ha cocinado para mí desde que era una niña pequeña. El recuerdo de mamá horneando pan vuelve a asaltar mi mente y me molesta. He luchado mucho para enterrar ese pasado, no quiero que vuelva a aparecer. Siento que podría llorar, pero trato de ocultarlo. El aroma de la cena llena mi nariz y siento que nunca he olido algo más delicioso en toda mi vida.
—Gracias, cariño. Es lo que mejor sé hacer — agrega mientras se sienta a la mesa. —También aparté algunas verduras para su mascota. Ten conejito —le dice a Nimbus mientras le acerca un cuenco. Él agita las orejas y se carca dando saltitos. Una sonrisa fugaz se me escapa al verlo.
—Su nombre es Nimbus, pero no es una mascota. Es nuestro nuevo amigo —dice Aiden con afecto mientras lo observa comer.
Cenamos mientras tenemos una charla trivial. No hay tensión en el ambiente pero estoy segura de que todos podemos sentir nuestra mentira presente. Pretendemos que no esta allí, en la esquina más oscura de la sala pero su presencia es innegable y la puedo sentir en los vellos erizados de mi nuca.
Después de la cena y de que Kelda se va a su habitación, Aiden y yo extendemos las mantas para dormir en el suelo de la sala de estar. Gruño de dolor por mis heridas mientras me acuesto con cuidado y miro al techo. Nos quedamos en silencio por un rato.
—Pudimos haber muerto. Ceillan intentó matarnos... —murmuro tratando de procesar todo lo que ha sucedido. Repaso en mi mente toda la secuencia y me cuesta creer que todo sucedió tan rápido. La expresión de Aiden se vuelve seria y busca mis ojos en la penumbra.
—Sí, podríamos haber muerto... pero no lo hicimos. Lo importante es que salimos con vida. Y debemos seguir adelante ahora —me dice con ese tono de voz reconfortante que usa cuando me ve preocupada.
—Lo sé... pero... quiero decir, estoy acostumbrada a enfrentar el peligro sola, pero ¿y tú? Eras un príncipe antes de ser desterrado... nunca pensé pasar por algo así contigo, pero parecías muy preparado... nos salvaste a ambos —murmuro mientras encuentro su mirada. Hay preguntas escondidas en mis palabras. ¿Cómo se acomodo el hombro dislocado como si fuera algo cotidiano? ¿Cómo mantuvo la calma en medio del incendio? ¿Cómo sabe usar la espada tan bien? ¿Por qué no está alterado luego de ver unos robles encantados cobrar vida y llevarse a una persona?
—Oh, ¿Te diste cuenta, eh? —suelta una risita y aparta la mirada un momento. —Bueno, ser un príncipe no garantiza tu seguridad, al menos no por siempre. Si bien hubo una época dónde solo echaba raíces en el trono junto a mi padre, también hubo momentos donde me ha tocado enfrentar muchos peligros. He estado en más batallas de las que puedes imaginar. A veces, como soldado, otras liderando pero siempre al filo de la muerte. He perdido más soldados de los que puedo contar y he visto escenas que se quedarán por siempre en mi mente por mucho que intente olvidarlas —mientras habla observo sus expresiones muy atentamente. En parte en busca de señales de engaño y en parte estudiando sus reacciones — De todas formas, nunca he experimentado algo como esto antes.
—¿Qué pasó después de que te desterraran? ¿Estableciste el campamento con los demás elfos de inmediato? ¿O fuiste a algún otro lugar? —le pregunto con curiosidad.
—Viajamos juntos al principio. Cuando me desterraron, un grupo de elfos que me eran leales me siguieron sin importarles las consecuencias de darle la espalda al reino. Luego de un tiempo vagando por ciudades y pueblos, decidimos que lo mejor era establecer el campamento, pero... fue una lucha. No confiaban entre sí... siempre había tensión... Muchos incluso se arrepintieron y volvieron a pedir el perdón de mi padre para que los acepten nuevamente —suspira profundamente y luego continúa —Supongo que siempre acarreé un sentido de alienación... como si no perteneciera a ningún lugar. Pero ahora...
—¿Alguna vez deseas volver a ser un príncipe elfo? ¿O incluso el rey? —le pregunto antes que pueda terminar esa frase. Mis palabras se me escapan antes de que pueda pensarlas y tenso la mandíbula. Lo que acabo de preguntar implica que su padre ya no estaría en el trono y espero que no interprete que estoy sugiriendo un regicidio. Una sombra de melancolía profunda atraviesa su rostro y mi pecho se oprime. Casi me siento culpable de haber preguntado.
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Trazando sigilos | #CopaFenix2025
خيال (فانتازيا)El tiempo se está acabando para Denna y se queda sin opciones. El rumor de un misterioso nigromante conocido como "El Gris", la lleva a comenzar un viaje a través de las tierras pero se encuentra con un contratiempo: Aiden, un elfo. A pesar de no c...
