NO SUPO EN QUE MOMENTO FUE QUE SE QUEDO dormido, pero termino despertándose al sentir que su teléfono vibraba.
Con una queja, estira el brazo y tantea, buscando su celular, cuando lo encuentra lo toma y lo acerca a su oído.
— ¿Que quieres?
— ¿En donde estas? Ya te mandé la ubicación.
— Me acabo de despertar, cabron.
— ¿¡Qué!? No te voy a esperar a que estés listo.
— Bueno.
— ¡Apúrate que aquí te espero!
Hirving cuelga la llamada y se resigna. Mira la hora en su teléfono y se levanta de la cama con pesadez.
Intenta escuchar a través de la puerta si había algún sonido que le revelará si su tía estaba en casa o se había ido.
Cuando está seguro de que no hay nadie, sale lentamente y mira a su alrededor.
Revisa la casa para estar seguro y cuando está convencido, toma su ropa y entra al baño para tomar finalmente una ducha.
Toma su maleta y decide ordenarla, todo con tal de hacer tiempo y hacer esperar más a Diego.
Cuando ya pasaron cuarenta minutos, decide que ya es buena hora y pide un Uber.
Ignora la mirada extraña que le da el chófer, ya tantas semanas así como niño y era imposible que se fuera a acostumbrar.
Con el tráfico de la ciudad, se tarda más de treinta minutos en llegar.
— ¡Aquí! — grita Diego, levantando la mano y sacudiendo la para que notará que estaba en esa mesa.
— ¿Qué me vas a pichar? — es lo primero que le dice.
— Tu pide lo que quieras.— hace una mueca sin intentar negarle la orden, porque
— ¿Qué haces aquí? — le pregunta Hirving, después de ordenar su comida.
— ¿Aquí? Quiero comer.
— Eso no, aquí en México.
— Ahh, vine a hacerte compañía.— sonríe sin mostrar los dientes.
— No la quiero.
— ¿No sabes lo difícil que fue encontrar un vuelo para México? Todos estaban llenos, valoralo cabron.
— No te dije que vinieras.
— Me salió carísimo.— lo ignora, haciendo como que no lo había escuchado.
— Me vale madres.
— Memo se agüito, cabron.
Hirving baja la mirada. Esa pizca de culpabilidad aún lo seguía, cuando intentaba convencerse de que no había razón, aún seguía pensando en él.
— ¿Por qué te fuiste solo? Eh.
Cuando Hirving se queda callado, ignorando su pregunta, Diego continúa.
— Hirving, te estoy hablando.
— ¿Qué quieres que te diga? — se queja, alzando la voz.
— Que me des una explicación, no puedes estar solo así como un niño...— Hirving abre la boca, apunto dedefenderse, cuando Diego no le da la oportunidad.— Si, eres y adulto y toda esa madre, pero, ¿Tu crees que eso importa si alguien te ve en la calle solo? Podría pasarte algo.
ESTÁS LEYENDO
¡𝗵𝗼𝗹𝗮, 𝗺𝗮𝗺𝗮́. 𝘁𝗲𝗻𝗴𝗼 𝘂𝗻 𝗻𝘂𝗲𝘃𝗼 𝗽𝗮𝗽𝗮́!
Humor⁰⁰⁰★. + ☾ || ❝ Hirving se encuentra en una situación complicada y Memo tiene que lidiar con las consecuencias❠ - No me funen 😭
