10 de febrero de 2024
"¿Un plan para cuatro en Ciudad del Cabo? ¡Perfecto!"
Max había invitado a Rudolf y a Lisa a la playa ese fin de semana, aprovechando que la doctora no tenía trabajo. Kitty deseaba pasar tiempo con su hermana, así que Max reservó en el hotel POD Camps Bay para todos, el mismo hotel donde estuvo con Caroline seis años atrás. La relación entre los cuatro era relajada, al menos el príncipe lo percibía así y podía casi decir lo mismo de Kitty, por la manera en la que se comportaba.
Por otra parte, sus días entre Pretoria y Timbavati, habían acercado mucho a Kitty a los suyos: con Caroline tenía una relación cercana, las escuchaba hablar de distintos temas con naturalidad, como si se tratasen de dos buenas amigas. En par de ocasiones descubrió a Kitty sosteniendo al bebé, bajo la mirada de Carol, y todas las tardes dedicaba tiempo a jugar con Alisha. Su pequeña sobrina se las había ingeniado para no poner a Kitty en una posición incómoda de nuevo. Jugaban con muñecas, con su set de té, con macilla haciendo personajes, con una pelota... Kitty incluso le había mostrado un vídeo de ella esquiando. ¡Alisha no podía creer que fueran la misma persona! Desde entonces había insistido en que quería unos esquíes, por supuesto de juguete.
—Al menos ya sé que le regalaré para su cumpleaños —dijo Max riendo cuando la escuchó—. Quizás tengamos a otra esquiadora en la familia.
—Siempre y cuando no esquíe como su tío, todo estará bien —le retó Kitty, burlándose de su estilo, como siempre hacía.
—Bueno, no debo hacerlo tan mal cuando gracias a mi excelente técnica te conocí, accidente aparte. De cualquier forma, si Alisha esquiara tan bien como su tía Kitty, me sentiría más que satisfecho.
Y Kitty, ante esa respuesta, no tuvo más remedio que rodearlo con sus brazos y darle un beso.
Sin duda el príncipe no podía estar más complacido por la manera en la que se estaban desarrollando las cosas entre ellos. Faltaba presentar a Kitty frente al resto de su familia, en especial sus padres, pero estaba convencido de que eso, necesariamente, debía demorar un poco. Su padre en ocasiones le preguntaba por ella; su madre siempre eludía el tema, a pesar de saber que Max y Kitty eran los huéspedes de Caroline.
Asimismo, su hermana le había contado que a ella sí le habían hecho un interrogatorio sobre la esquiadora. Max sabía que la relación no les encantaba, aunque sus padres no le dirían nada por el momento. Era necesario que Kitty se hiciera de cierta notoriedad pública para que Louis y Sofía comprendieran que, a pesar de su discapacidad, Kitty podía hacerlo muy bien. El tema de la descendencia era otro punto, pero apenas si estaban comenzando y el príncipe aún no soñaba con tener hijos a corto plazo.
Esa mañana se hallaban en la playa. Max observaba desde su sombrilla la cordillera de los Doce Apóstoles de un lado y la montaña Lion's Head del otro. El mar calmado, acariciaba la arena dorada por dónde caminaban Rudolf, Kitty y Lisa.
Kitty se veía increíble con su bikini rojo con lunares blancos por debajo de un vestido de transparencias. Lisa también era muy bonita, y aunque en la nieve las había confundido, dando pie al accidente en Malbun, ahora era en la playa era consciente de sus diferencias y solo tenía ojos, en realidad, para Kitty. A esta última, aunque la notaba feliz, sentía que le sucedía algo. Por otra parte, un tema no había abandonado su cabeza y sentía que quizás fuese el momento oportuno para realizar las respectivas indagaciones.
Rudolf y Kitty se sentaron en la arena, dejándose alcanzar por la espuma de mar, mientras charlaban. Lisa, en cambio, indicó que pediría unas bebidas y se acercó a dónde estaba el príncipe para llamar a una chica del servicio.
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Corona de nieve
RomanceMaximilien Josep Louis -Max-, Príncipe de Liechtenstein, nunca se ha enamorado. Su fama de casanova es más que conocida, aunque a él parece no preocuparle demasiado. Mientras llega su turno de asumir como Jefe de Estado, pretende divertirse cuanto p...
