No podía imaginar lo que le dirían, aquel "asunto importante" del que hablaban, pero Kitty tenía la impresión de que las cosas habían mejorado sustancialmente entre sus suegros y ella. Les agradecía con todo el corazón que hubiesen ido a darle personalmente la noticia sobre el despertar de Max. Aquello la tenía tan feliz, que no tenía miedo alguno de lo que pudieran decirle. El hecho de que pretendieran disculparse era ya una muestra de muy buena voluntad.
—Lo primero que queremos saber es cómo has seguido —habló Sofía—. Estamos al tanto de tu gestación y sin duda es un motivo de mucha felicidad para nosotros, como mismo lo será para Max cuando lo sepa.
Kitty no podía creer que la madre de Max, quien tantos estragos había causado en su estado de ánimo, estuviese diciéndole aquello. ¡Estaban felices! Todavía no salía de su asombro.
—Gracias por sus buenos deseos, es muy importante para mí saber que este embarazo es motivo de felicidad para ustedes —atinó a decir—. Mis padres también están muy contentos. Respecto a mi salud, estoy ya restablecida y, tras saber ahora que Max está fuera de peligro, no puedo sentirme mejor.
—Es bueno escuchar eso —prosiguió Sofía—. Un hijo siempre es una bendición. En el caso de ustedes mucho más, ya que no era algo esperado. Para mí es muy importante disculparme contigo, Kitty, por todo lo que sucedió. Fue muy equivocado de mi parte el haberme presentado en la casa de ustedes y causar una separación que mucho daño le hizo a mi hijo. A ti también. Sé que no tenía ese derecho de interferir y lo lamento.
—Gracias —respondió Kitty, aún impresionada de que estuviese escuchando aquello—. Entiendo que quizás su visita no fue la más oportuna y, aunque acepto sus disculpas, sé que no hizo más que verterme sus temores y ponerme al tanto de muchas cosas que ignoraba sobre la familia real y sus leyes. Comprendo que ustedes deben velar por la sucesión del príncipe y que yo entorpecía ese camino con mi decisión, hasta entonces irrevocable, de no tener hijos. Le confieso que yo misma me sentía que no tenía derecho de privar a Max de un camino tan bien trazado para él. Fue, en definitiva, esa convicción, lo que me hizo apartarme de él. En mis circunstancias, yo no podía simplemente arriesgarme a tener un bebé. Era una decisión que se me hacía irresponsable por mi parte, dada mi carga genética. Sin embargo, este sorpresivo embarazo ha llegado a cambiarlo todo, brindándome la oportunidad de ser madre sin haberlo buscado. Hoy les confieso que, si antes estaba dispuesta a hacerme a un lado de la vida de Max, hoy no pienso hacerlo —respondió con convicción—. Si él desea renunciar, por nosotros, lo aceptaré con todo mi corazón. Ya no sería únicamente por nuestro amor, sería por una familia y eso, en mi opinión, está por encima de cualquier deber sucesorio.
Kitty había hablado con seguridad, dispuesta a luchar por su amor. No quería perder de nuevo su felicidad por su temor a actuar y quería ser transparente acerca de esto con los padres de Maximilian.
Estos, por su parte, se miraron por un instante. Apreciaron el carácter y decisión de la esquiadora. Sin embargo, habían ido a pactar con elle otro camino bien distinto al de la renuncia.
—En realidad, Kitty —habló Louis esta vez—, ya Maximilian renunció. Incluso antes de saber que sería padre, tomó esa decisión el mismo día del accidente. Caroline encontró la carta de renuncia encima de su escritorio y nos la entregó. Es justo que lo sepas.
Kitty se sorprendió. ¡Max estaba más que decidido!
—Admito que me entristece que se haya visto precisado a tomar ese elección. Max ha sido formado para el cargo y tiene un gran compromiso con su país. Sin embargo, le reitero que no me sentiré culpable esta vez de que nos esté eligiendo a nosotros por encima de su deber con Liechtenstein —contestó.
—La carta yo la destruí. Así que técnicamente, esa renuncia de Maximilian no existe —confesó Sofía.
Kitty se puso de pie, con el rostro enrojecido. ¡Creía que estaban pasando por encima del criterio de Max, y que habían ido a interceder con ella para que no se casaran! ¿Qué pretendían? ¿Una relación no formalizada? ¿Un hijo ilegítimo mientras el príncipe continuaba en la línea sucesoria?
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Corona de nieve
RomanceMaximilien Josep Louis -Max-, Príncipe de Liechtenstein, nunca se ha enamorado. Su fama de casanova es más que conocida, aunque a él parece no preocuparle demasiado. Mientras llega su turno de asumir como Jefe de Estado, pretende divertirse cuanto p...
