La sede de CamVision se hallaban en el piso de un alto edificio de acero y cristales de color azulado, según le descubrió Max cuando llegaron. Se encontraban en el parque tecnológico Saint Genis Pouilly, muy cerca del aeropuerto internacional de Ginebra. Tomaron el ascensor hasta el piso catorce. En el salón de estar, los estaban esperando Gunther y Vera.
—Mis amigos ya están aquí —comentó Max, para que Kitty lo supiera. Ella iba sujeta de su brazo—. Hola, chicos. Ella es Kitty —dijo él, cuando estuvieron frente a sus amigos—. Kitty, ellos son mis mejores amigos: Gunther y Vera.
Kitty extendió la mano y esbozó una sonrisa. Cada uno se la estrechó.
—Es un placer conocerlos. Les agradezco mucho por pensar en mí para esta oportunidad.
—El placer es nuestro —aseguró Gunther—, Max siempre habla de ti.
—Así es —convino Vera—, hemos dejado de verlo incluso en estos últimos días…
Max enrojeció.
—Consecuencias de chocar conmigo, supongo. Se ha visto obligado a verme con cierta frecuencia. ¿Es cierto que es buen esquiador o solo lo dice para limpiar su nombre? Tengo la ligera impresión de que no es muy bueno… —bromeó Kitty.
—Esta chica me agrada —repuso Gunther riendo—. Aquí entre nosotros, Kitty, yo soy mejor esquiador que él…
Vera y Kitty se rieron, pero a Max no le causó tanta gracia.
—Me hacía ilusión que se conocieran, pero ahora no estoy tan seguro… ¿Qué más van a decir de mí?
—Kitty, tenemos muchas historias sobre Max —le dijo Vera tomándola del brazo—, pero tendrá que ser en otro momento. Estoy segura de que tendremos tiempo para conversar más adelante. Ahora quiero que conozcas a Mark Larson, el CEO de CamVision y el motivo principal por el que estás aquí.
—Reconozco que tengo mucha curiosidad.
—Pues vayamos al salón de juntas −−propuso la mujer—, ya nos está esperando.
Mark Larson era un hombre alto, de cabello casi blanco, pero de apenas unos cuarenta años. Se acercó al grupo y saludó a Kitty con amabilidad. Ella le extendió su mano, algo que siempre hacía primero, pues le era más fácil que se la estrecharan a ella, que buscar en el espacio una mano que le resultaba imposible ver.
—Es un placer conocerlo, Su Alteza —dijo el hombre dirigiéndose a Max después—. En cuanto supe de su interés por este proyecto, no quise demorar más esta entrevista. Me hace muy feliz que estén aquí.
—Le agradezco mucho. Reconozco que ignoro mucho sobre las nuevas tecnologías puestas en función de mejorar la vida de personas con discapacidad visual, pero es un tema apasionante, del cual me prometo aprender mucho más en el futuro.
Kitty se sorprendió al comprender que Max pretendía involucrarse más en su mundo, pero no dijo nada. Larson los hizo sentarse en el salón de reuniones, que contaba con una larga mesa de cristal.
—CamVision ha apostado por un dispositivo que les permitirá a las personas invidentes o de baja visión, tener una vida mucho más independiente que hasta el momento. Se trata de un dispositivo con cámaras y altavoces integrados, al que hemos llamado CamEye, que se sujeta de manera magnética a cualquier tipo de gafas. A través de la inteligencia artificial, el dispositivo se activa por comando de voz y le permite al usuario leer cualquier tipo de texto, tanto de un libro como de la pantalla de un teléfono; asimismo permite identificar, dentro de un texto, una parte en específico que se desee leer; de igual modo, funciona como un lector de billetes, para que la persona tenga idea qué dinero está recibiendo o con qué billete está pagando; también es una herramienta útil para ir de compras, ya que permite escanear el código de barras de cualquier producto, también permite descubrir el color de las cosas que están a nuestro alrededor, es capaz de escanear medicamentos y de decirle al usuario cuáles tiene en la mano y la fecha de caducidad… Sus potencialidades son realmente grandes.
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Corona de nieve
Storie d'AmoreMaximilien Josep Louis -Max-, Príncipe de Liechtenstein, nunca se ha enamorado. Su fama de casanova es más que conocida, aunque a él parece no preocuparle demasiado. Mientras llega su turno de asumir como Jefe de Estado, pretende divertirse cuanto p...
