Capítulo 23

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14 de enero de 2024

La pista de Barcelona había abierto en los años 50' y se llamaba así porque en ella se disputaba un torneo de esquí que llevaba el nombre de la ciudad catalana. Esta pista era catalogada como "negra" gracias a la ampliación de la telecabina de La Molina, con el nombre de Cadí-Moixeró, que permitió, a su vez, alargar algunas pistas, sumando kilómetros esquiables desde la cima de La Tosa.

Las noticias sobre este hecho habían dejado claro que: "Habrá que estar en forma para hacerse entera la nueva pista negra de Barcelona de La Molina, que no solo es muy larga, sino que además está homologada por la FIS, lo que sin duda le otorga un grado más de dificultad".

Y a esa dificultad tan grande se enfrentaría Kitty esa mañana. Por fortuna, se encontraba de buen ánimo y gran concentración; el día anterior tuvo una larga conversación con su hermana Lisa, y se disculpó con ella por no haberla escuchado en su momento y haber pensado lo peor. Lisa le quitó importancia al asunto, y le dijo riendo que: "Max es un príncipe muy guapo y encantador, pero yo prefiero a los pelirrojos, y el príncipe, por su parte, ha perdido la cabeza por una Meyer que no soy yo...".

A pesar del buen ánimo, Kitty sabía que la relación entre Rudolf y su hermana no estaba en el mejor de los momentos tras la discusión que habían sostenido previamente a causa del malentendido respecto a Lisa y Max. Aquello era algo que debía ser resuelto, por lo que Kitty haría el esfuerzo de ayudarlos, como mismo ellos la habían ayudado en el pasado.

Sus padres y Max, le desearon muchos éxitos esa mañana en el hotel. Aunque la relación fluía bien y Kitty estaba cada vez más loca por él, no habían tenido demasiados momentos para disfrutar de aquel amor en ciernes. Max había evitado distraerla y, las veces que él la visitaba, siempre había alguien más presente que les impedía dejarse llevar por el deseo creciente que sentían el uno por el otro.

Después de su beso de buena suerte, era momento de separarse. Los padres de Kitty y el príncipe se dirigieron al estadio Lluís Breitfuss, situado en la pista de Barcelona, que sería el escenario de la competición. El estadio llevaba el nombre del famoso esquiador catalán que recientemente había fallecido a los 54 años después de una larga enfermedad.

La nueva pista Barcelona-Estadio Lluís Breitfuss, partía desde la cima de La Tosa con un recorrido de 4750 metros y 859 metros de desnivel positivo. La prueba de descenso era de velocidad y la más larga, por consiguiente, de las más atractivas para el público.

El estadio se hallaba concurrido; Max tomó asiento mientras esperaban que iniciara la competencia. Esa mañana, competirían diferentes tipos de esquiadores: los que eran totalmente ciegos (B1); los que conservaban algún resto de visión (B2 y B3), inclusive aquellos que esquiaban de forma adaptada ya fuera sentados (por ser parapléjicos) o con un soporte ortopédico de apoyo, cómo los esquiadores con una extremidad amputada. Al presentarse tan disímiles competidores en circunstancias físicas diversas y ser determinante el tiempo en el descenso para los puestos, se aplicaba un factor de compensación de tiempos entre unos y otros, a fin de seleccionar de manera justa a los ganadores.

Kitty era la primera en competir, eso disiparía un poco la ansiedad que todos tenían, aunque por otra parte habría que aguardar a los resultados de los otros competidores para saber si su tiempo era lo suficientemente bueno para un título.

Kitty y Rudolf se prepararon para su cometido. Él le describió una vez más la pista y repasaron las condiciones del exigente trazado. Partirían desde el refugio del Niu de l'Aliga hasta la base de la estación con 859 metros de desnivel y un 66% de pendiente máxima.
Iniciaron la bajada a buen ritmo; Rudolf daba las indicaciones habituales y precisas mientras sobrepasaban el primer tramo de pendiente importante, en el cual debieron realizar ciertos giros que ponían a prueba su técnica; las puertas en las pruebas de descenso eran espaciadas pero no podían escapárseles ninguna.

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