—Pero ni siquiera me ha buscado —me senté junto a él en el sillón—. Es un chismoso.
—Ay, ya deja de hablar de ese wey —dijo desesperado—. Ya te dije que lo mandes a la verga.
—Él juró ayer que vendría a diario, pero desde hoy se le olvidó —me quejé—. Ni un día le duraron las ganas.
—Pues qué bueno que no, ¿o no te la pasaste bien conmigo hoy?
Lo miré y sonreí.
—Sí, estuvo divertido —contesté—. Gracias, Óscar.
—Ya no te agüites —me abrazó—. ¿Y si nos metemos a la alberca?
—Ya es de noche —lo mire mal, molestándolo.
—Ándale —acarició mi mejilla y yo me sonrojé.
—Si traigo traje de baño en la maleta, sí.
Rodó los ojos.
—Pues métete así sin nada.
Carcajeé.
—Estás loquito —me levanté—. Ven, acompáñame.
De suerte, encontré un traje de baño. Agradecí que cuando me salí de la casa, me traje todo el ropero.
—Vístete pues, chula —dijo Óscar y salió del cuarto.
"Chula", mi corazón se estrujó. Como extrañaba a mi Gabito.
Bajé con Óscar, quien ya también estaba en traje de baño. Había puesto música y tenía una cerveza en mano.
—¿Quieres? —asentí—. Salud porque ya no le llores a ese pendejo y disfrutes a los que estamos.
Sonreí.
—Ya métete pues.
Comencé metiendo mis pies y cuando noté que el agua estaba a buena temperatura, me metí toda. Pronto Óscar hizo lo mismo.
Comenzamos a platicar y pronto, ya íbamos por la tercera cerveza. "Qué onda" comenzó a sonar mientras que él iba a destapar otra cerveza.
Entró a la alberca bailando mientras se acercaba a mí.
—¿Qué tal si por la noche apagamos los dos el cel? Bebé, bien chula y aparte de todo tú eres niña bien.
Sonreí.
—Ya, no me veas así —le tiré agua encima.
—¿Cómo o qué?
—Me pones nerviosa.
—¿Si? ¿Por qué?
Puso su mano en mi cintura levemente, al ver que no la quité, su agarre se volvió firme.
—Maquíllate otra vez, no vayan a saber lo que te hace este cholo—volvió a cantar
—Escucha —me dijo para cantar la siguiente parte:
"Contéstale a ese güey, dile que todo bien"
Carcajeé.
—Qué tonto eres.
—¿O qué? ¿Tú crees que a Gabito le gustaría mucho ver a su morra en traje de baño conmigo?
Sonreí y negué.
—Ya no soy su morra.
—Pues mucho mejor.
Estaba por decir algo más, pero el timbre nos interrumpió. Óscar detuvo la música y comenzó a escucharse música desde afuera.
—Salgo yo —dijo a lo que asentí.
Me salí de la alberca y escurrí mi cabello.
—Te mandan a decir que salgas al balcón —dijo serio al regresar.
Alcé las cejas confundida, pero Óscar me ignoró. Como dijo, subí y me asomé por el balcón.
Ahí estaba Gabriel junto a Junior. Comencé a reír cuando los vi.
—¿Qué? ¿Creíste que ya me había olvidado de ti? —gritó para que lo escuchara—. Te traje más flores, así será hasta que esto parezca panteón a la verga.
—Estas loco, Ballesteros—grite también.
Junior entró al coche y "Fendi" comenzó a sonar.
"Amo tus errores
Me dominan todas nuestras emociones
Y esa forma de mirarme
Es fácil enamorarme"
Gabito cantó la canción completa y yo solo podía pensar en lo ridículo que era todo esto, como si fuéramos novios de secundaria.
Me encantaba.
—Baja pues, mi amor.
Rode los ojos divertida y le hice caso.
—Estás loco —dije al verlo.
Abrió los ojos de más al ver que estaba en traje de baño. Miró hacia atrás y vio a Óscar igual.
—Pues como lo prometí, chula
Disimulo una sonrisa, pero por sus gestos yo sabía que estaba enojado.
—Mira —tomó el ramo—. ¿Te gustan?
Sonreí y asentí.
—Lee la carta —lo miré dudosa y tomé el sobre que había entre las rosas.
"El primer día que me enamoré de ti fue cuando te vi por primera vez, llevabas un vestido rosa y te veías chula de más. Pero el día que más me enamoré de ti fue cuando te vi bailar y me contaste tu mayor secreto. Aunque la verdad, todos los días me he enamorado de ti por diferentes razones.
El Gabriel que te vio en ese vestidito rosa estaría feliz de saber que te pertenece desde aquel día hasta hoy."
—¿Tan rápido te enamoraste de mi? Que fácil eres, eh. —lo moleste y se sonrojó.
No esperó más y me jalo hacia él para abrazarme.
—Mi chula, cómo te he extrañado —dejó un beso en mi mejilla—. ¿Quién iba a decir que esa muchachita de vestido rosa iba a ser todita mía?
Sonreí escondida en su pecho. Por supuesto que yo recordaba ese día perfecto porque yo también me enamoré de el muchacho con su sombrero que me veía tan fijamente.
Y porque yo también le pertenecía desde ese día.
Intentó besarme, pero me quité.
—Todavía no te perdono, ¿eh? —advertí—. ¿Qué? ¿Con un día ya se solucionó?
—Pues a mí tampoco me tiene muy contento que andes con el Óscar juntita en traje de baño, ¿eh?—dijo en mi oído.
Quería atascarme de risa, pero simplemente alcé los brazos y dije:
—Ni modo.
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fendi;gabito ballesteros
Fanfiction¿Qué es lo que ocurre cuando nada es recíproco en tu relación?
