Cuando Maressa me dijo que regresaría a casa, me sentí aliviado. Hoy pienso que hubiera preferido que me terminara.
Jamás, en los cinco años que llevamos juntos, Mar había sido tan cortante y fría conmigo. Siempre, por muy enojada que estuviera, era caritativa. Hoy ni si quiera me responde los buenos días o se come lo que preparo.
No es que lo merezca, lo sabía perfectamente. Pero dolía.
—Pues tú dile que es sorpresa, a lo mejor así querrá venir.
Nata me miró reprobable y suspiró.
—Ahhh, puta madre, me vas a deber un buen favor.
Lo vi escribir y borrar para después leerme el mensaje:
—A ver, ahí te va, te lo voy a leer, ponme atención, chingada madre.
Reí.
—Ya pues, dime.
—Hola, Mar. Soy Nata. Oye, traté de conseguir tu número porque estoy organizando una fiesta. Seguramente Gabo ya te dijo, pero sacaremos una canción muy importante y le ando organizando una fiesta para festejar lo bien que le está yendo, pero es sorpresa, eeeh. Ahí te veo.
Sonreí emocionado.
—A huevo que tiene que aceptar —dije feliz—. Mándaselo en chinga.
Asintió y mandó el mensaje.
—Pero, ¿y qué si vamos a hacer la fiesta? —preguntó.
—No, wey. Mira, ahorita que acepte, le das un lugar y ya yo le organizaré algo bonito para que me perdone—respondí contento—Ya tengo todo pensado.
—A huevo, pinche Gabito —dijo divertido—. Ya nada más hay que esperar a que conteste, pues.
Seguimos tomando y platicando cuando sonó la notificación de WhatsApp.
—¿Quién es? —pregunté nervioso.
—Mar. ¿Ya lo veo?
Asentí sintiendo un montón de nervios. Esta era mi oportunidad de arreglar todo. Por favor, por favor, Mar.
Estaba tranquilo, pues sabía que no rechazaría. Ella misma era quien me organizaba las fiestas sorpresa cada que estaba por sacar alguna canción; le encantaba estar ahí.
—¿Qué? ¿Qué dice?
Mi emoción bajó cuando vi la cara de Nata de preocupación.
—No mames —contestó—. Dijo que no, wey.
Me enseñó el celular y pude ver su respuesta:
"Hola, Nata. Muchas gracias por acordarte de mí, pero la verdad es que esta vez paso. Gabo y yo ya no estamos juntos realmente y mi presencia allí ya no es requerida. Pero pásensela bien! Felicidades a ti también :)"
Sentí el bajón.
—Pues ya, wey, ni modo.
—No, no mames, insístele —supliqué—. Por favor, Nata.
Supongo que al ver mi desesperación, aceptó. Me dio el teléfono para que yo escribiera:
"Gabo y yo hemos hablado mucho y puedo jurar que le encantaría que estuvieras ahí. Te quiere mucho, Mar, y es un momento muy importante."
"Por favor, Mar, por favor."
Mandé los mensajes con mucha esperanza de convencerla, y es que estaba desesperado. Ya no podía más sin mi chula.
"Pues entonces creo que es una buena oportunidad para que Gabriel comience a entender que ya no estaré más. Si eres su amigo, lo ayudarás a que se distraiga en otras cosas. Adiós, Nata."
Suspiré derrotado, apagué el celular y se lo di.
—De plano, valió verga.
Tomé la botella y le di un trago mientras me tragaba las lágrimas. ¿Cómo es que fue tan fácil que me dejara de querer?
—Ya, wey, no estés así —tomó mi hombro—. Se va a solucionar.
Negué.
—Ni siquiera tú te la crees.
—¿Pero qué vas a hacer? ¿Te vas a quedar ahí deprimido? Ni verga, Gabriel.
—Nadie va a entender nunca —negué—. Maressa de plano es el amor de mi vida. ¿Qué verga voy a hacer sin ella?
—Pues lo que has hecho estos días, wey. Después ya ni lo sentirás.
Sonreí sarcástico.
—Estos días no he hecho más que bajonearme —respondí—. Diario despierto asustado porque estoy seguro que no falta mucho para que se vaya por completo y no la vuelva a ver.
Nata me miró sin saber qué decir. Solo tomó su vaso y chocó con la botella que traía en la mano.
—Siento que me estoy aferrando a lo único que me queda de ella.
—Mira, wey, yo también dudo mucho que ella vaya a querer regresar —habló—. Y la neta ya, hay que hacer que la empieces a olvidar.
—Ni verga —negué—. Ella podrá irse y yo siempre estaré enculado.
—Pues déjate conocer más morras —respondió—. Llevas un vergo de tiempo con Maressa que se te ha olvidado que hay más y mejores, al chile.
Lo miré.
—¿Nos lanzamos por unas o qué? —preguntó—. Ya, si Maressa anda con el Oscar, ¿por qué no te vas a divertir tú tantito?
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fendi;gabito ballesteros
Hayran Kurgu¿Qué es lo que ocurre cuando nada es recíproco en tu relación?
