quince.

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Desde aquel día, Gabriel no había vuelto a llamar y mañana era nuestro quinto aniversario.

Me subí al auto para ir a la universidad y afinar los últimos detalles de mi tesis.

"Nunca estoy" de C.Tangana comenzó a sonar y subí el volumen.

"No me llama,
Van dos semanas fuera y ni te has molestao,
Todo lo que sé
De ti es lo que sale en las redes si escribo tu nombre."

Mientras cantaba a todo pulmón, lágrimas se acumularon en mis ojos. Odiaba tener semanas sin estar bien con mi novio.

"Y otra vez vas a perder el avión,
Y otra vez soy una imbécil esperando a su hombre."

Siempre nuestras llamadas se interrumpían por tantas cosas que sonaban surreales.

"¿Cómo quieres que te quiera si no estás aquí?
¿Cómo quieres que te quiera si no estás aquí? (Eres tú la que no lo entiende)."

Hace unos meses me sentía eternamente enamorada. Ahora también me sentía así, pero con un miedo enorme de que la persona que amaba ya no me amara igual.

"Dime qué quieres hacer,
Solo sabes correr pa' lante, engañarme otra vez.
No va a salvarte, estás enfermo de ti, cállate,
Esto no va a ninguna parte, estoy harta de hablar,
Y de esperarte,
Y de mirar el móvil hasta tan tarde."

Todas las noches revisaba sus historias esperanzada de que si estaba desocupado me llamara o hiciéramos una videollamada. Pero ni siquiera había mensajes suyos. Aunque si estaba desocupado.

"¿Cómo quieres que te quiera si no estás aquí?
¿Cómo quieres que te quiera si no estás aquí?
¿Cómo quieres que te quiera si no estás aquí?
Pienso en con quién estás cuando no estás conmigo,
Odio que mis planes no sean tu camino."

Aunque sabía que no había engaño, odiaba ver los videos de él de fiesta. Porque entonces no había grandes ocupaciones, simplemente no le interesaba estar conmigo.

"Y haberlo negado por estar contigo,
¿Y quién me va a curar el corazón partío?
Me dan miedo los meses que se van volando,
Me he quedado flaquita de esperarte tanto.
¿Cómo quieres que te quiera si no estás aquí?
¿Cómo quieres que te quiera si no estás aquí?
¿Cómo?"

Estaba tan cansada de esta situación, lo extrañaba. Nunca había sentido nuestra relación tan tensa como ahora. Ya no quería más días así, quería a mi novio.

Después de salir de la universidad, fui a desayunar sola. Al entrar a Instagram, vi en las historias de Gabriel que estaba en la ciudad.

Mi emoción se aceleró.

Tal vez se acordó de que mañana es nuestro aniversario y por eso está en la ciudad. Mi mente juraba que todo era parte de una sorpresa para celebrar juntos nuestro aniversario.

—Por favor.

—Maressa, ni siquiera sabes si está aquí por eso —dijo Óscar del otro lado del teléfono—. ¿Y si no se acuerda?

—Él sería incapaz de eso, lo conozco, es mi novio.

Suspiró.

—Bueno, ¿qué llevo?

Así que Óscar me ayudó a decorar toda la sala con fotos de Gabriel y mías. También había muchas flores y notas en todas las paredes.

—¿Te gusta? —pregunté.

—Creo que le va a encantar —sonrió Óscar—. Ahora espero que sí se acuerde, o el que se va a emputar soy yo.

—Vas a ver que sí.

fendi;gabito ballesterosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora