Y que mis ángeles te olviden porque al chile si te quise....
Muevo la cabeza al compás de los acordes de mi guitarra, mientras el silencio del estudio me envuelve. Me detengo un momento y reviso mi teléfono, esperando algún mensaje de Maressa, pero la pantalla sigue en blanco.
—Gabriel —levanto la mirada y veo a mi manager en la puerta—. Llegó la chica que te va a ayudar con la producción, Mariana.
Asiento y vuelvo a concentrarme en la guitarra. Poco después, una chica de cabello largo y rubio entra en el estudio.
—¿Gabito, verdad?
Sonrío y asiento.
—¿Te explicaron en qué te voy a ayudar?
Niego con la cabeza y eso da pie a una conversación ligera y risueña.
—¡Ya, no me dejas concentrar! —me quejo entre risas.
—No hago nada y ya te ríes.
—Tenemos que trabajar, hemos avanzado muy poco.
Mariana suspira y se estira.
—Llevamos horas aquí. ¿Y si vamos a cenar?
Se levanta y me toma de la mano para jalarme, aunque enseguida me suelto.
—Bueno, vamos.
Me levanto y saco mi celular, con la esperanza de ver un mensaje de Maressa, pero sigue vacío.
—¡Ya! —Mariana me arrebata el teléfono—. ¿A quién tanto buscas?
Sonrío apenado y le quito el celular.
—¿A tu morra o qué?
La ignoro y continúo con lo que iba a hacer. Abro Instagram y busco a Maressa, pero no hay nada nuevo.
Suspiro aliviado, pero antes de apagarlo busco el perfil de Oscar. Ahí está: una historia de close friends donde aparece con Maressa, cantando y tomando, muy felices.
Ya, a la verga, tengo que dejar de ser tan pinche terco. Ella no me quiere más.
—Ey, te hablo —Mariana me empuja levemente.
Niego.
—Vamos a cenar, ¿no que te morías de hambre? —sonríe y niega.
—Creo que tienes otros asuntos en mente. Mejor nos quedamos a componer.
—Ya, no seas exagerada, vamos.
Niega y se sienta.
—Creo que acabas de recuperar la inspiración— dice desde su silla, ofreciéndome mi libreta—. A ver, escríbele.
Me quedo pensando, suspiro y asiento.
—Qué bien me caes, Mar —digo sarcástico, pero al instante me arrepiento.
Me estremezco al escucharme llamarla así. Mariana no se da cuenta y solo me sonríe.
—Tú escribe y yo toco —asiento.
—Voy a escribir a lo loco y a ver qué sale, ¿eh?
—Lo que sea, lo arreglamos.
Le sonrío de vuelta y comienzo a escribir. Paso una hora y media llenando la libreta con frases sueltas, todas para Maressa.
—A ver, léelo —le digo a Mariana, quien había estado tocando la guitarra y ajustando el sonido.
—Será un placer —dice burlona.
PRIMER BORRADOR
Miro tu cara en el vaso
Chequé mensajes viejos donde me decías "te amo"
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fendi;gabito ballesteros
Fanfiction¿Qué es lo que ocurre cuando nada es recíproco en tu relación?
