Ya estaba cansada de todo.
Había llegado a mi límite, ya estaba harta de soportar tanta mierda de él.
Todo lo que le deseaba era la muerte a Kyle, me lo repetía una y otra vez, como si aquel deseo fuera a cumplirse de inmediato.
Solo estaba pensando en que se muriera, y no sentía ningún mínimo de remordimiento al pensarlo, todo lo contrario, me alegraría.
Decidí coger un taxi en unas calles más hacia abajo de donde vivía Kyle para que no me encontrará, y todo estaba oscuro, tarde alrededor de veinte minutos en coger un taxi, pero cuando lo tomé, se me olvidó por completo en que no tenía dinero encima.
No tuve otra opción qué llamar a Abigail para que despertará y me pagará el taxi, lo más probable es que el taxista no me dejaría en subir a casa a pagarle...
Yo estaba llamándola pero no lo cogía, y era normal, eran casi las cinco de la llamada.
Ya estábamos acercándonos a nuestro destino, de camino a la universidad y a la cuarta llamada fue cuando Abigail me cogió la llamada.
—¿Diga?—
—Abigail.—dije aliviada al escuchar su voz de cansada y respire profundamente.— Soy Dafne, necesito un favor.—
—¿Un favor...? Son casi las cinco de la mañana.—
—No te llamaría si no es urgente.—respondí, y empecé hablarle en voz baja.— Estoy en camino a la universidad, necesito que salgas con dinero.—
—¿Cómo? ¿Para qué?—
Como se lo estaba diciendo, todo sonaba fatal pero...
—¿Estás con Kyle?—
—No.—respondí más seria de lo normal y desvíe mi mirada al taxista que me miraba por el retrovisor.— Abigail, no puedo contarte ahora, estoy en el taxi y necesito que salgas con dinero, por favor.—
—No sé que está pasando, pero saldré, tu dime cuánto dinero necesitas.—
<< ... >>
Di un portazo a la puerta del taxi cuando Abigail le pagó al taxista y lo primero que hice fue abrazarla rápidamente.
El taxista se fue dejándonos a solas, ella no entendía nada de nada pero se quedaba en silencio, y me rodeó la cintura para andar hasta su residencia.
Cuando entramos en su habitación, ella cerró la puerta y yo me quedé de espaldas reteniendo el llanto, pero la voz me temblaba.
—Mañana te devolveré el dinero.—dije.—
—No pasa nada.—respondió y escuché que se acercaba más a mi.— Pero necesito que me digas que ha pasado.—
Mis ojos se volvían a llenar de lágrimas, mientras que mi mente venía de nuevo los recuerdos tan incómodos sobre el trío qué hicimos en menos de una hora y me rompí a llorar en llanto.
Abigail me escuchó como estaba llorando y ella venía a mí con una inmensa preocupación.
Todo lo que hice fue seguir llorando escandalosamente mientras la abrazaba, y aunque me sentía a salvo en sus brazos, mi corazón estaba roto en mil pedazos.
Ella me seguía el abrazo con fuerzas, a la vez que acariciaba mi cabello, me sentía reconfortante, me sentía bien por segundos, hasta que poco a poco dejaba de abrazarla y yo seguía llorando.
—¿Me puedes decir que te ha pasado?—
—No puedo más.—expulsaba aquellas palabras como un desahogo del alma y colocaba mi mano por el llanto quebrantada.— Ya no puedo más con esto.—
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Fatídico
RomanceDafne es una joven estudiante de filosofía que quiere escribir un libro pero por falta de experiencias en su vida no se vez capaz de hacerlo. Ha tenido una vida buena, una vida perfecta. Un novio que la quiere, una familia que la aprecia y rodeada d...