Milagro sangriento

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Me desperté en un mal lugar. Debería levantarme para no llegar tarde. Y es demasiado pronto para saberlo, pero a este ritmo, creo que este podría ser un mal día. Me duele la cabeza, y me estoy quedando sin pastillas de nuevo, genial. Salgo de mi habitación y veo a mi compañero dormido en el sofá con botellas de alcohol en el suelo, no paga ni un centavo de alquiler, pero aún así se queda, dice que no tiene dinero, probablemente venda drogas, pero no menciona el tema. Me dijo que estaba buscando trabajo, no me lo creo, pero bueno. 

Salgo de casa, me dirijo a mi coche y noto que me he quedado sin combustible, otra vez. Supongo que debería parar en la gasolinera. Así que mientras lleno el tanque. Busco en mis bolsillos, entonces recuerdo que necesito cigarrillos. Cualquier cosa que me ayude a calmar el estrés que no tengo. Así que cojo la cartera. Y ahora que lo pienso, debería comprar algo para beber o comer, supongo. ¿Dónde está el pasillo de dulces? Oh, sí, aquí está, cojo un par de bolsas de patatas fritas. Luego empecé a caminar. Escucho a alguien gritar en la parte delantera de la tienda. Probablemente solo sea un vagabundo que esté aburrido, o un cliente cuya tarjeta no le funcionó. 

-No puedo permitirme seguir comprando bebidas energéticas todos los días-. 

Entonces doy la vuelta y mientras me dirijo hacia el mostrador con mi bebida, escuchó un disparo. Agachado en el suelo, intentando echar un vistazo por el pasillo, el arma está apuntando en la cabeza del hombre que está detrás del mostrador. Mi corazón está latiendo muy rápido y estoy rezando para no morir tan temprano, no puedo morir hoy, tengo cosas que hacer. Pienso en buscar ayuda ¿Dónde está mi teléfono? lo dejé en el coche joder, empiezo a gatear, puedo oírlo gritar

-¡quiero cada puto centavo y una vez que termines con el efectivo abre la bolsa, y tira unos cigarrillos dentro!

¿Cuáles quieres...?

-No soy exigente, dame los que sean. ¡Espera! me lo he pensado mejor, dame todos los que tengas, sí, ¡lo quiero todo! Date prisa, ¡me estoy quedando sin tiempo! Créeme, no quiero tener que apretar el gatillo....Lo he hecho antes ¡y no es una bonita escena!-

Fue entonces cuando hice algo estúpido, intente acercar mi chaqueta, pero se callo una lata de refresco ¿me escuchó moverme? aguanto la respiración, debe haberme oído hacerlo.

Supongo que el ruido debió haberle hecho girar la cabeza lo suficiente para que el cajero lograse apuntarle con el arma que tenía escondida. Ahora ambos tienen armas. Tal vez necesita más ayuda. Me levantaré a escondidas y despacio, si esto sale mal, va a ser un milagro sangriento. Echo un vistazo, y empiezo a correr hacia él. Ahora o nunca. No me ve venir, ¿verdad? Logré acercarme, agarrándole y apretándole la garganta, intentando ahogarlo, pero su codo me golpea la nariz y creo que lo ha roto. No quiero dejarle huir, pero caigo al suelo, apretando mi nariz , porque esta mierda no para de sangrar? me estoy debilitando, y empiezo a escuchar sonar las balas ¿El cajero sigue vivo? No lo sé, estoy intentando levantarme, pero aquí viene otro imbécil. Solo grita, y no logro entenderlo bien.

-¿Dónde está el dinero?-

-No lo sé, creo que sigue estando detrás del mostrador-

-¿Han llamado a la policía?-

-¡No lo sé!-

-¿Quién está en el suelo?-

Su compañero corre hacia mí, me da la vuelta, y logra darme un golpe que me desencaja la mandíbula.

-Sigue vivo...-

Su voz me pareció muy familiar. Llevaba una máscara, pero la camiseta que lleva puesta...¿No es la misma que tenía esta mañana? Está encima de mí, mirándome a los ojos, avergonzado, sé que sabe lo que pienso. Sacude la cabeza y dice:

-lo siento hermano, pero no tengo elección-

Llevo tanta rabia dentro que de alguna forma logré quitarle el arma y disparar hasta quedarme sin balas. Todo está pasando muy rápido.

El cajero grita para preguntar si estoy bien, y logra distraerlo mientras está marcando al 112.

Corrí hacia él, intento ayudarlo a levantarse y agarré su teléfono:

-112¿Cuál es tu emergencia?-

-Ha habido un robo, dispararon al cajero, necesita una ambulancia, se ve pálido, cre-cre-o que podría haber perdido mucha sangre...-

-Vale, la ayuda está en camino, ¿alguien más ha resultado herido?-

Sí, los ladrones, habían dos -

-¿Puedes decirme su estado? ¿Siguen vivos?-

-Bueno, no se ven tan bien, y estoy bastante seguro de que están muertos. Joder...si, creo que están muertos

-Muy bien, respira hondo, todo va a salir bien, vas a estar bien-

-...

-¿Hola?


MORALEJA: Si no puedes dejar de pelearte, peléate con el que esté más cercano, con el que tenga más poder. Si en la guerra no pudieras dejar de tener, ataca al más cercano, no al de mayor poder.


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𝐃𝐞𝐬𝐠𝐚𝐫𝐫𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐀𝐥𝐦𝐚Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora