C15

263 37 46
                                        

El día había llegado. Después de tres semanas, Ford, por fin había reunido el coraje necesario para pedirle a Bill que fuera su pareja. Aunque estaba nervioso, no podía evitar sentir una mezcla de emoción y temor. Temor de que, a pesar de todo lo que habían compartido, Bill pudiera rechazarlo. Pyronica, que había sido su confidente durante todo el proceso, le dio una palmada en la espalda y le susurró con una sonrisa divertida, "Tranquilo, sixer. Si hay alguien a quien le confiaría a mi Billy, es a ti. Se ve en tu mirada lo mucho que lo amas."

Ford intentó sonreír, pero estaba tan nervioso que terminó mordisqueándose el labio en lugar de responder. Pasaron la mayor parte del día limpiando el espacio que había debajo del roble, un pequeño rincón que habían decorado con cuidado y esmero. Pequeñas luces brillaban en todo el árbol, una mesa y dos sillas le daba ese toque elegante.
Habían decidido que Ford se declarará ese día porque la luna estaría llena y según las noticias habría una lluvia de estrellas, Pyronica fue la de la idea al saber pasión de Bill por el cosmos, un amor que había cultivado desde pequeño. Ésta, a pesar de su naturaleza extrovertida, estaba asombrosamente callada, respetando la gravedad del momento para Ford.

Mientras tanto, Bill, que no tenía ni idea de lo que estaba sucediendo, empezó a sentirse inquieto. La noche ya había caído, y no había visto ni a Ford ni a Pyronica desde el atardecer. Su ausencia en esas horas tardías solo añadía más peso a sus inseguridades. Los últimos días habían sido difíciles, con Liam perturbando su paz, y aunque los chicos siempre lo apoyaban, la soledad en la oscuridad de la noche lo hacía sentir más vulnerable.
Justo cuando Bill estaba a punto de resignarse e irse a su cuarto, los vio aparecer con miradas cómplices. Su corazón, al verlos llegar juntos bajo las sombras nocturnas, se hundió aún más en la tristeza.

"¿Bill?" La voz de Ford lo hizo detener sus pensamientos. "¿Puedes venir conmigo? Tengo algo que quiero mostrarte, es una sorpresa."

Bill, sorprendido, asintió rápidamente, sintiendo una oleada de emoción recorrer su cuerpo. Solo la idea de que Ford le hubiera preparado una sorpresa era suficiente para disipar cualquier duda o tristeza que había sentido. Pyronica lo animó con una sonrisa, y Bill, sintiendo que tal vez las cosas no eran tan malas como había pensado, siguió a Ford con su corazón lleno de renovada esperanza.

Cuando estaban a punto de llegar al lugar, Ford, visiblemente nervioso, le pidió a Bill que se pusiera una venda en los ojos. Bill soltó una pequeña risa, intentando aliviar la tensión que sentía, y bromeó, "Fordsy, si planeas matarme, déjame decirte que Pyronica se vengará por mí."

Ford se rió nerviosamente, guiándolo con cuidado hacia el lugar. Cuando llegaron, Ford quitó la venda de los ojos de Bill, revelando el roble que habían decorado tan cuidadosamente. Estaba lleno de luces y en el centro, una mesa románticamente decorada con dos sillas esperándolos.

Bill se quedó sin palabras. Era la cosa más hermosa que había visto en su vida, y la idea de que Ford había hecho todo esto por él lo conmovió profundamente. Se dio la vuelta, con lágrimas en los ojos, y vio a Ford, parado allí, con una mirada llena de amor y devoción.

Ford, tomando aire, se armó de valor y habló, su voz temblando un poco al principio pero ganando fuerza con cada palabra. "Bill, quiero decirte que te admiro por muchas, muchas razones, te admiro por tu mente aguda y tu intelecto sin igual, por tu capacidad de ver el mundo desde distintas perspectivas, por tu habilidad para resolver problemas complejos, también por tu capacidad de ver el mundo con curiosidad, tu deseo de aprender y crecer continuamente... Estas cualidades me fascinan y me atraen hacia ti de una manera inquebrantable. Eres único e incansablemente fascinante, y no puedo imaginar mi vida sin ti. Te digo todo esto porque quiero que sepas que te amo, Te amo Bill Cipher. Te amo de una manera que no puedo describir con palabras. Eres lo más hermoso que me ha pasado, y no puedo imaginar mi vida sin ti. Te digo todo esto porque, quisiera que seas mi confidente, mi compañero, mi Omega.. mi novio.
Pero más importante es que tú lo quieras también, así que, musa mía, ¿Quieres que llenar mi vida de inspiración eterna y pasar el tiempo con este cerebro que desborda oxitocina por ti?"

Las lágrimas cayeron libremente por el rostro de Bill mientras asentía, una risa quebrada escapando de sus labios. "¡Sí, Fordsy! ¡Sí! Pensé que jamás me lo pedirías... Yo... No.." Y al no saber que más decir, Bill se inclinó hacia adelante y lo besó tiernamente, sellando su respuesta con la calidez de sus labios, intentando que ese beso demostrara todo lo que no pueden expresar las palabras.

Sonriendo con ternura enmedio de su beso, se sintió agradecido y emocionado por la oportunidad de compartir su vida con alguien tan especial. En ese momento, supo que estaba listo para ser el compañero que Ford deseaba, que no le importaba adónde fuera, ni el tiempo que pasaran juntos, que el siempre estaría a su lado, su corazón latió con la promesa de un futuro lleno de amor y aventuras.

---△---

La noche continuó con ellos cenando juntos bajo el roble y la luna llena, compartiendo historias y riendo mientras se tomaban de las manos. La conexión entre ellos era palpable, y en ese momento, el resto del mundo desapareció.

Más tarde, abrazados mientras esperaban la lluvia de estrellas, Bill, que no podía contener su curiosidad, miró a Ford con una ligera preocupación. "Ford, tengo que preguntarte... ¿Qué hay de Pyronica? ¿No eran... algo?"

Ford, sorprendido, frunció el ceño ligeramente antes de cambiar su expresión a una más confundida. "¿Qué?... ¡No!.. Bill, solo somos amigos. Ella me ayudó a planear todo esto para ti... ¿De dónde sacaste esa idea?"

Bill, bajando la mirada, susurró, "Liam..."

Al escuchar ese nombre, el semblante de Ford se oscureció, no por celos, sino por el odio hacia alguien que había lastimado a su musa. Sabía que Liam le había causado mucho daño a Bill, aunque su amado no le había contado todo. Pero Ford no necesitaba que lo hiciera; su instinto y su amor por él le decían que ese alfa había sido una sombra oscura en su vida.

Ford tomó las manos de Bill con firmeza y lo miró directamente a los ojos. "Bill, ahora estoy aquí para protegerte. No permitiré que nadie te haga daño otra vez. Ni Liam, ni nadie más."

Las palabras de Ford, llenas de promesa y amor, resonaron profundamente en Bill. Se inclinó hacia él, sus labios encontrando los de Ford una vez más, sellando la promesa con un beso lleno de amor y esperanza. En ese instante, las estrellas comenzaron a caer del cielo una a una, iluminando el mundo a su alrededor y añadiendo un toque mágico a su beso, como si el universo mismo celebrara su unión.

---

5/5

Hola, como están? Espero que bien.
Aquí les dejo este pequeño agradecimiento por la vistas y sus votos.
Gracias por todo sus comentarios 💚
Espero que les guste.
Hasta el próximo cap ✨💚

Omega de oro Donde viven las historias. Descúbrelo ahora