Esteph
Salgo de la habitación en silencio, Giorgio me espera en la sala y le sonrio de lado, carraspeo nerviosa por todo lo que acaba de pasar en la habitación de Eva. Es una locura, miro a Giorgio a los ojos tratando de descifrar si sabe algo.
- ¿Estás mejor? - pregunta tomando mi mano, asiento para reconfortar.
- Estoy mucho más tranquila Gio, deberíamos ir al hotel, quiero dormir todo el día. - suspiro, apoya mi idea y nos dirigimos al hotel en su coche. No puedo parar de pensar en lo que me dijeron Eva y Nikolay. ¿Me odiará Giorgio? Sé mentir, pero no me gusta hacerlo, me siento muy mal.
- No lo puede saber Giorgio ¿de acuerdo?
- Es mi esposo, no puedo ocultarlo Nikolay... además el quiere a Eva.
- Si le dices, Dimitri lo sabrá en cuestión de horas. Y si él está detrás de esto... entonces Eva seguirá en peligro.
- El me ama, nunca me traicionaría...
- Si le dices la verdad, Dimitri se enterará. Y si Dimitri ordenó matarla una vez, lo hará de nuevo.
Miro a Giorgio de reojo, está ensimismado en sus pensamientos. No lo creo capaz de traicionarme de esta manera, ni a mi o a Eva, si la traiciona a ella, me estaría clavando un puñal a mi también.
- ¿Estás bien? - vuelve a preguntar una vez parquea el auto.
- Si, vamos, quiero cenar algo antes de dormir. - lo apresuro pero no me deja salir.
- Eva ya está bien ¿qué te preocupa? - suspiro cuando toma mis manos. Tengo que decirle, no puedo tener esta clase de secretos, jamás me traicionará, no él. Y esta gigante mentira nunca me la perdonaría.
- Solo Dimitri, quiero verlo y que tenga su merecido Giorgio, estoy muy enojada, Eva perdió a su hijo por su culpa.
- ¿Por su culpa? ¿A qué te refieres? - alza una ceja desabrochando su cinturón de seguridad.
- Los hombres de Nikolay encontraron que habían cortado los frenos de la camioneta de Eva, justo el día que ella iba a decirle que estaba embarazada, era obvio que no la amaba, no quería más responsabilidades.
- Esteph. - me detiene. - Estás creando una novela donde no la hay, Dimitri no haría algo como eso. - lo defiende, por supuesto, y eso es suficiente para seguir con esta mentira, Giorgio sigue creyendo en Dimitri.
- ¿Y por qué no ha aparecido Gio? ¿Un hombre haría eso? Desaparecer de la nada y no preocuparse por la persona que se supone ama cuando está al borde de la muerte, por Dios, y no solo eso, murió el bebé que ambos esperaban. - ruedo los ojos. - Hay que ser un imbécil para justificarlo. - abro la puerta del coche y la cierro fuertemente para caminar a la entrada del hotel. Me preparo mentalmente para lo que estoy por hacer, mierda, mis manos sudan mientras subo por el elevador del hotel.
Mierda, mierda, mierda.
- ¿Cómo se supone que debo actuar? Eva esto es demasiado para mi. - tapo mi cara con ambas manos.
- Debes hacerlo por la seguridad de Eva, sea o no sea Dimitri, alguien quiere atentar contra su vida, es obvio.
- Tienes que hacerlo, Esteph.
Abro la habitación con la tarjeta y entro al baño, se me revuelve el estómago, escucho la puerta abrirse.
- ¿Bella? - me llama. - Toma un baño, pediré la cena. - Hago lo que me recomienda para tranquilizarme, es que siento que no puedo. Tomo un baño corto y cuando salgo veo boneless en la mesita, está escribiendo como loco en su celular, siento el pecho oprimirse, no quiero hacerlo, no quiero mentir y actuar.
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PHOENIX
Teen FictionTodos saben lo qué pasa con el fénix. El fénix se quemaba por completo y, al reducirse a cenizas, resurgía del huevo la misma ave fénix siempre única y eterna. Eso paso con Eva Carmont, la chica dulce que Dimitri Pavlovsky solía conocer tuvo que mor...
