Esteph
No me he contactado con Eva desde hace semanas, suele llamarme en la madrugada, incluso habíamos acordado llamarnos mientras yo estuviera en la oficina, ya que es el único momento en el que Giorgio no está conmigo. Me ha comentado que se encuentra trabajando en algo, y que finalmente estaba yendo a terapia, que sabía que lo necesitaba. Dijo que había encontrado a Dimitri, pero no más. Parpadeo cuando escucho que me llaman.
- Esteph...¿Qué opinas de la expansión? - suspiro apenada, me acomodo en mi propia silla y miro a Alessia quien espera una respuesta de mi parte. - Bueno chicos, vamos a revisarlo con Giorgio, y les daremos una respuesta cuanto antes para que comiencen con el proyecto. - niego viendo como los chicos salen de la sala de juntas. - ¿Estás bien?
- Si... gracias Alessia, yo solo... - tomo mi café y mi Ipad para levantarme. - No importa, por favor comparteme la información de la junta con la minuta, voy a revisarlo. - salgo de la sala para ir a mi oficina. Saco mi celular y decido llamar a Eva después de cerrar las puertas.
- ¿Hola? Esteph. - sonrio. Moria de ganas por hablar con ella, tenía tiempo queriendo hacerlo pero no había tenido la oportunidad de estar completamente a solas. Además el trabajo estaba consumiéndome, me había enfocado tanto que había perdido la noción del tiempo.
- Soy yo. - rio. - Dios... Eva necesitaba saber de ti, cuéntame ¿qué ha pasado? - Quería que me contara todo lo que sabía, y su plan, como haríamos pagar a Dimitri por todo.
- Tenemos unas cuantas cosas más, estoy planeando con Nik todo y está dispuesto a ayudarme. - rio bajito. Nikolay es un buen hombre, todo lo que está haciendo por Eva es algo que haría un caballero, Giorgio me ha platicado sobre él un poco y confío en que Eva está bien con él. - ¿Giorgio te ha dicho algo de Dimitri?
- No... no hemos hablado de Dimitri, pero cuando sepa algo te lo haré saber, no te preocupes, ¿Porque?¿Pasa algo? - se queda en silencio un momento, uno que me hace dudar un poco. - Eva...¿Qué pasa?
- Nada... Estoy un poco estresada. - asiento. - Esteph, tengo que irme, ¿De acuerdo? Te llamaré en cuanto tenga más detalles. - nos despedimos y colgamos, me quedo un rato viendo al celular después de la llamada, la verdad es que estaba un poco rara al preguntarme sobre Giorgio, ¿Tendría que saber algo él? ¿Tenía algo que ver? Tocan la puerta sacándome de mis pensamientos y en cuanto la abro veo a Giorgio con Alessia detrás de él.
- ¡Oh, Esteph! Vengo junto a Gio por algunas dudas acerca de la junta que tuvimos hace un momento, le platiqué del proyecto de expansión pero nos quedamos con algunas dudas. - miro a Gio quien toma asiento en mi pequeño sofá, mira su celular sin vernos. Alessia por otro lado, sabía perfectamente que no había estado atenta a todo lo del proyecto de expansión.
- Alessia, no creo que sea necesario hablar de esto ahora... si tienes dudas puedes preguntarle al equipo...- Alessia ríe burlesca y procede a sentarse a un lado de Giorgio. - No tengo tiempo para esto. - la idea de pensar todo lo de Dimitri me pone de mal humor, y Alessia nunca ayuda, solo está ahí tratando de sacarme de mis casillas.
- Lo que pasa, Esteph.- su tono se volvió más cortante. - es que parece que no prestaste mucha atención en la reunión. Tal vez estabas pensando en otras cosas, no en el proyecto. Después de todo, no todos estamos tan metidos en los detalles como algunos. - ¿Me estaba llamando incompetente? Cruce mis brazos en mi pecho, esperando a que Giorgio comente algo, pero no hizo nada, solo se quedó ahí viendo a Alessia. - Escucha Gio... creo que yo podría estar ayudando un poco más...
- Sal de mi oficina, Alessia. - la corto señalando la puerta, Giorgio me mira asombrado por mi tono de voz, pero no tenía ganas de estar soportando a Alessia. La muy tonta mira a Giorgio esperando que haga algo por ella.
ESTÁS LEYENDO
PHOENIX
Fiksi RemajaTodos saben lo qué pasa con el fénix. El fénix se quemaba por completo y, al reducirse a cenizas, resurgía del huevo la misma ave fénix siempre única y eterna. Eso paso con Eva Carmont, la chica dulce que Dimitri Pavlovsky solía conocer tuvo que mor...
