38

9 0 0
                                        

Giorgio no dudó en llevar a Esteph al hospital, estaba preocupado. Giorgio caminaba con pasos decididos, sosteniendo a Esteph en sus brazos como si fuera lo más preciado en su vida. Eva los acompañaba, pero no intentó discutir cuando Giorgio insistió en cargarla. Sabía que sería una batalla perdida.

- ¿Está bien? - preguntó una enfermera al ver la dramática entrada de Giorgio con Esteph en brazos.

- Se desmayó, fue un buen susto. - hablo Giorgio por ella. - Necesito que la revisen bien. No quiero que le falte nada. - El doctor asintió, acostumbrado a lidiar con familiares sobreprotectores, pero cuando trató de hablar con Esteph, Giorgio se adelantó. - Se ve bastante pálida, creo que no ceno nada durante la noche...

- Puedo hablar yo misma, gracias. - Esteph lo detuvo. Giorgio la miró como si ella estuviera exagerando, pero el doctor, con una leve sonrisa, intervino.

- Señor, si quiere que revise a su esposa, sería mejor que nos deje a solas. - Esteph con solo la mirada, hizo que Giorgio se rindiera.

Se alejó de la habitación con pasos pesados, cruzándose de brazos mientras esperaba. Dimitri y Eva se acercaron, pero ninguno de los dos habló.

Poco después, el doctor salió, con expresión tranquila, y miró a Giorgio antes de hablar. Giorgio se puso de pie de inmediato.

- La señorita está perfectamente. Fue solo un desmayo, producto del estrés. Nada grave, pero debe de evitar situaciones de estrés, sobre todo por su situación.

Giorgio lo miró confuso. ¿Qué situación?

- Haremos un último estudio para asegurarnos de que el bebé también esté bien. - Eva se quedo inmovil. Giorgio parpadeó desconcertado. Todo pareció detenerse.

- ¿El... que? - el doctor lo miró divertido.

- El bebé. - repitió. - perdon crei que... lo sabía. - se disculpó. Dimitri se quedó inmóvil a su lado. Giorgio miró a Eva como si necesitara confirmación. Eva, en cambio, sonrió con emoción y alzó los hombros.

La respiración de Giorgio se volvió errática. Su corazón latía con fuerza como si acabara de recibir la noticia más importante de su vida. Y lo era. Iba a ser padre. Por un momento, se quedó paralizado.

- Dio mio. - susurro y luego soltó una carcajada, casi incrédula y abrazo a Eva con fuerza, ella reía por su reacción con ternura. Dimitri, que rara vez mostraba emociones, solo sonrió levemente. Pero antes de que pudiera decir algo, Giorgio lo abrazó también. - ¡¿Puedes creerlo, cabrón?!

Por primera vez, después de semanas, se sintió vivo de nuevo. El amor de su vida tenía a su primogénito en el vientre. Giorgio se relajo, pero nadie podía borrarle la sonrisa del rostro.

La puerta se abrió y Esteph salió aún con su vestido, aunque parecía un desastre. Su rostro lucía cansado. Ella le hizo una leve seña a Eva de que estaba bien, pero no tuvo tiempo de decir más.

Giorgio ya se había puesto de pie, la tomó por el rostro, inclinándose a besarla con felicidad. Esteph se quedo inmovil, sorprendida por la intensidad del beso. Cuando se separó, Giorgio la miró con los ojos brillantes y llenos de ilusión.

- ¿Cuándo diablos planeabas decirme esto? - susurro cerca de sus labios. Esteph seguía anonadada por el beso.

- Yo...- trago saliva. Giorgio le sonrió como nunca antes.

- Vamos a tener un hijo. - Antes de que pudiera hablar, él la alzó en sus brazos, abrazándola fuerte contra su pecho. - No tienes idea de lo que esto significa para mí. - susurro contra su cabello.

PHOENIXDonde viven las historias. Descúbrelo ahora