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El sábado había llegado sin prisa pero sin pausa, y para ser sincera, me encantaba no tener que ponerme el uniforme de animadora por un día

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El sábado había llegado sin prisa pero sin pausa, y para ser sincera, me encantaba no tener que ponerme el uniforme de animadora por un día. Sin partido de fútbol americano en el calendario, Chloe y yo habíamos decidido dedicar el día a algo mucho más emocionante: buscar nuestros vestidos para la graduación. El evento estaba a solo dos semanas y, para variar, habíamos dejado todo para último momento.

Me levanté temprano, no porque quisiera madrugar, sino porque la emoción del día ya me tenía con la cabeza dando vueltas. Después de ducharme, decidí ponerme algo cómodo pero que a la vez se viera bien, por si acaso encontrábamos alguna excusa para tomar fotos o salir a algún lugar más tarde. Me decidí por una falda corta estilo colegiala negra, una camiseta de tirantes blanca y una americana negra que combinaba perfecto. Para completar el look, me puse mis converse negras, las de siempre, y le di unas ondas ligeras a mi cabello. No me maquillé demasiado, solo un toque de corrector, un poco de máscara de pestañas y brillo labial. Quería verme bien, pero tampoco iba a un desfile de moda... al menos, no todavía.

Cuando bajé a la cocina, ya estaba el caos habitual de los fines de semana. Roger y papá estaban metidos de lleno en una discusión sobre fútbol y la NFL, y James estaba en la mesa, observándolos como si estuviera analizando una partida de ajedrez.

-¡Claro que el Barça no va a ganar este año! -decía Roger, completamente convencido-. El Manchester City tiene todo para llevársela.

-Pero vamos, Roger. ¿Viste cómo jugó el Madrid en el último partido? No los puedes descartar -respondió papá, cruzado de brazos.

-¡El fútbol americano es mejor! -interrumpió James desde su lugar en la mesa, tratando de meterse en la conversación-. La NFL es mucho más emocionante que ver a un montón de tipos pateando una pelota.

Entré en la cocina justo cuando la discusión se encendía más, pero en cuanto me vieron, todos se quedaron callados de golpe, como si alguien hubiera apagado la televisión.

-Ah, buenos días, señorita graduación -dijo papá, guiñándome un ojo mientras yo rodaba los ojos, divertida.

-¿Qué? ¿Ahora no puedo entrar a la cocina sin que me miren como si fuera una estrella de cine? -dije, mientras revolvía el cabello de James, que se reía y se sacudía como un cachorro al que acaban de acariciar demasiado.

Me senté a su lado y tomé una de las tortitas que estaban en la mesa. Estaban decoradas con fresas y chocolate, y aunque ya había comido algo parecido cientos de veces, no me cansaba. Mientras cortaba mi tortita, vi que los adultos ya estaban sentados con su café, y James tenía su clásico Colacao al lado, completamente metido en la conversación sobre el fútbol y la NFL.

-Así que, ¿cuál es el plan para hoy? -preguntó Roger, inclinándose hacia adelante y mirándome a mí primero.

-Bueno, Chloe, Maya y yo vamos a ir de compras para los vestidos de la graduación. Después, probablemente comeremos fuera o algo por el estilo. Nada del otro mundo. -Sonreí mientras pensaba en cómo sería la búsqueda del vestido perfecto, aunque sabía que con Chloe todo sería una aventura.

Cardigan || Vinnie Hacker Donde viven las historias. Descúbrelo ahora