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Todo sucedió tan rápido que apenas tuve tiempo para reaccionar

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Todo sucedió tan rápido que apenas tuve tiempo para reaccionar. La imagen de Madison corriendo hacia la salida se quedó grabada en mi mente, y todo dentro de mí gritaba que tenía que alcanzarla. No podía dejar que se fuera pensando que todo lo que habíamos vivido había sido una mentira.

- ¡Maddie, espera! -grité desesperado, pero mis palabras se ahogaron en el bullicio del gimnasio.

Hice el amago de correr tras ella, pero antes de que pudiera dar dos pasos, sentí una mano en mi brazo. Me giré, y ahí estaba Julia, con esa maldita sonrisa triunfante en el rostro, como si hubiera ganado algún tipo de premio. Sus ojos brillaban con malicia, y antes de que pudiera apartarme, dijo lo que nunca imaginé escuchar.

- ¿No te vas a quedar para escuchar las buenas noticias, Vinnie? -dijo Julia, arrastrando cada palabra como si saboreara mi incomodidad.

- ¿Qué demonios estás diciendo? -le respondí, tratando de soltarme de su agarre, mi mirada alternando entre la puerta por la que Madison había salido y el rostro de Julia.

Julia sonrió aún más, como si estuviera disfrutando cada segundo de mi desconcierto. Luego, sin perder un segundo, dejó caer la bomba.

- Estoy embarazada. - Su tono era firme, calculado. No era un comentario lanzado al aire para hacerme tropezar, era algo que había estado guardando, esperando el momento perfecto para lanzarlo como un arma.

Mi corazón se detuvo.

- ¿Qué...? - Fue lo único que salió de mi boca. La palabra apenas fue un susurro, como si mi cerebro intentara procesar lo imposible.

- Así es, campeón. - Julia me agarró la cara con ambas manos, me obligó a mirarla, y antes de que pudiera hacer algo, me besó. De golpe, con fuerza, un beso que no tenía nada que ver con lo que había sentido alguna vez con Madison. Esto era puro control. Era su manera de reclamarme, de hacerme sentir atrapado.

Me quedé congelado por un segundo, pero lo suficiente como para que lo peor sucediera. Mientras Julia se separaba lentamente de mí, saboreando su triunfo, noté que Madison ya no estaba en el gimnasio. Había desaparecido, y la oportunidad de detenerla se había esfumado.

- ¡Madison! - grité otra vez, esta vez en vano. Sabía que ya no estaba ahí.

Mi cuerpo se tensó, y aparté a Julia de un empujón.

- ¿Qué demonios te pasa? - le grité, sintiendo el calor de la rabia arder en mi pecho. - ¡¿Qué acabas de hacer, Julia?!

Julia solo se cruzó de brazos, mirándome con una calma que solo hizo que me enfureciera más.

- Estoy dándote lo que siempre has querido, Vinnie. - Se encogió de hombros, como si lo que acababa de decir no fuera el caos absoluto. - Siempre supimos que esto entre nosotros iba a pasar.

- ¡Tú y yo no somos nada! - le solté, y lo sentí en lo más profundo. - ¡Esto que acabas de hacer... no significa nada!

- Ah, claro que significa algo -dijo con una risa suave. - Significa que Madison se ha ido, y ahora tú y yo podemos estar juntos. Y ahora que vamos a ser una familia, bueno, creo que eso lo cambia todo, ¿no crees?

Cardigan || Vinnie Hacker Donde viven las historias. Descúbrelo ahora