—¿Te gustan los chicos, Finn? —preguntó Logan.
Con la garganta seca, negó.
—No.
—¿Entonces por qué tu piel se eriza cuando te toco? —El rubio sonrió y le acarició el cuello, subiendo con sus dedos hacia su quijada y acercando su pulgar hasta el borde de su labio.
Finn parpadeó. La sonrisa de Logan lo dejó sin aliento, y sentir su cuerpo tan cerca le provocó un fulminante calor interno.
No recordaba cómo había llegado ahí. Se encontraban en la habitación de Finn, ambos en su cama. Trataba de hacer memoria, de entender por qué Logan estaba a su lado, pero era imposible concentrarse cuando lo tenía tan próximo y jugando con su cordura.
—Eres un mentiroso, Warner —le reprochó el chico falsamente, y se acercó para susurrarle en el oído—: Yo soy un chico y te gusto. ¿Cómo puede ser eso posible?
—No me gustas. No así.
—¿Por qué no dejas de mentir? Les mientes a todos. Incluso a ti mismo. ¿Por qué lo haces?
—No estoy mintiendo.
Logan bajó su mano hacia su pecho, y luego más abajo. La introdujo bajo su camiseta y, tal como había anticipado, la piel quemó donde sus dedos tocaron. Igual a como se sintió por primera vez en la rueda de la fortuna, igual a como se sintió en la cocina de la casa de Logan.
Ahora lo entendía. Cuando Logan lo tocaba descifraba muchos misterios en su mente. No podía generar respuesta a muchas preguntas, pero le daba una clara noción del significado oculto que tenían esos gestos.
Los dedos de Logan delinearon sus costillas, y Finn se retorció en la cama cuando los labios del rubio tocaron su cuello con delicadeza. Algo caliente recorrió su sangre, hirvió en sus entrañas, más profundo de lo que imaginó nunca.
—¿Te gustan los chicos, Finn?
—No —jadeó Finn, porque las caricias de Logan seguían abrumándolo—. Solo me gustas tú. Y no lo entiendo.
Logan rio de manera cálida cerca de su oído. Se subió sobre su cuerpo con cuidado y su mano se posó sobre la mejilla de Finn. Él solo podía contemplarlo así de cerca, tan bello y perfecto que podría pasar una vida intentando esculpirlo en mármol.
Aunque ninguna pintura o escultura podría plasmar ciertas cosas con precisión, como su cabello casi dorado que reflejaba una textura suave, o esos ojos tan chispeantes que contenían bengalas ardientes, y sus labios rosados que se torcían en una sonrisa seductora incluso aunque no era su intención. Como si la naturaleza de Logan fuese tan majestuosa que ningún trazo en carboncillo sería capaz de hacerle justicia nunca.
—¿Quieres besarme, Byron?
—No. No sé. Tal vez.
Logan se acercó, sus labios acariciaron su mejilla y su cuerpo presionó el suyo de una forma que Finn no anticipó. Se sintió incapaz de razonar apropiadamente, pero no hubo más dudas, solo necesidad, y por eso jadeó.
—Logan, tengo miedo.
—Lo sé —dijo el rubio, dejando un beso en su mejilla con esa amabilidad que lo caracterizaba—. También yo. Pero podemos perderlo juntos.
—Logan...
—¿Qué?
—No quiero perderte.
—¿Por qué lo harías?
Finn cerró los ojos y sintió una opresión en el pecho al comprenderlo. Fue instantáneo y fulminante.
—Porque esto no es real, es solo un sueño —susurró.
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Closer To You
Romance(Libro 2, Serie Lover Material) Logan tiene un tipo ideal de pareja que desea tener, y un prospecto que se acerca demasiado a lo que busca. Finn para nada está interesado en el amor, sobre todo porque ni siquiera comprende quién es realmente o lo qu...