C: 114 - LA NOCHE ANTES DEL PARTIDO

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Hogwarts-


Ginny: Por Merlín, Beni. -jadeo sonriendo, cerrando sus ojos al sentir como el clímax había llegado a ella-

-Ben sonrió encantado al ver a su novia terminar, y, sintiendo su cuerpo vibrar por la sensación de los fluidos de Ginny en él, no pudo contenerse más. Sacando su miembro, empezó a masturbarse frente a su novia, a quien tenía debajo de él y el jadeo que soltó al terminar también, hizo que Ginny abriera los ojos, sonriendo con emoción al contemplar aquella vista que, para ella, era la menor que en su vida vería.

-Ben suspiró rendido, dejándose caer en la cama, a un lado de Ginny, quien intentaba recoger con sus dedos el semen de su novio que había terminado en su propio estómago y, al tener todo entre su dedo cordial y dedo índice, sonrió con inocencia, llevándoselos a su boca, mientras el rubio la veía más que encantado por el final de esa increíble forma en que habían despertado-

Ben: Eres increíble. -soltó un suspiro-

Ginny: Te dije que podría soportar más de tres pagos. -respondió altanera-

Ben: Ya vi. -sonrió divertido- Pero yo me rindo. -suspiró-

Ginny: Se nota la edad, cariño. -soltó una risa-

-Ben la miró ofendido, pero se unió a las risas de su novia al sentir la melodiosa voz de Ginny en sus oídos, sin duda uno de sus sonidos favoritos-

Ginny: Estoy cansada. -susurró, envolviéndose en las sábanas de Ben mientras se acomodaba sobre el pecho de su novio y cerraba sus ojos-

Ben: Creo que podríamos dormir un rato más. -comentó sonriendo mientras veía su reloj de mesa, a un lado de su cama- Faltan tres horas para el desayuno.

Ginny: Te dije que debíamos dormir. -susurró, su voz apenas audible por el sueño acumulado en su cuerpo-

Ben: Y yo te dije cuando llegamos a mi habitación, que una hora podría bastar para lo que queríamos hacer. -le susurró sonriendo-

Ginny: Debía... probarte que sí resisto nuestra... nuestra...

Ben: Descansa, cariño. -sonrió, al sentir la respiración de Ginny más pesada sobre él. Su pelirroja por fin se había quedado dormida-

-Y él no dudo en seguirla a ese mundo de los sueños. Sin duda estaba exhausto y podía dormir y despertar increíble en ese tiempo que les quedaban.

Tres horas después, el amanecer apenas era visible desde la sala común de Slytherin, sumergida bajo las aguas oscuras del Lago Negro.

A través de los ventanales, se podían ver los peces y la vegetación marina moverse suavemente al ritmo de las corrientes, creando una atmósfera tranquila y misteriosa. Dentro de la habitación exclusiva de Ben, el silencio era cálido y acogedor.

Las gruesas cortinas verdes no dejaban pasar la luz del exterior, pero eso no importaba; la calidez del cuerpo de Ginny, envuelta entre sus brazos, era suficiente para hacer que todo pareciera perfecto.

Ben se despertó primero, observando el cabello rojo de Ginny desparramado sobre su pecho, mezclándose con las sábanas de terciopelo oscuro. La miró con ternura, su rostro relajado y pacífico en el sueño. Inclinándose suavemente, le dio un beso delicado en los labios, despertándola poco a poco.

Ginny se removió entre sus brazos, abriendo los ojos con pereza mientras una sonrisa asomaba en sus labios-

Ginny: Buenos días, Franklin. -susurró con la voz adormilada, estirándose perezosamente en sus brazos-

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