Hogwarts-
—Ben se despertó con un sobresalto, su corazón latiendo a un ritmo acelerado en el silencio de su habitación en la sala común de Slytherin. Apenas había amanecido, pero él ya no podía dormir más.
El día que había esperado durante semanas finalmente había llegado. Hoy era la gran final de Quidditch, el día que podría definir su legado como capitán del equipo de Slytherin.
Mientras permanecía tumbado en la cama, lo primero que vino a su mente fue la visión del campo de Quidditch, con los estandartes de las casas ondeando al viento, la multitud rugiendo en las gradas, y él al frente de su equipo.
Se incorporó lentamente, apartando las cobijas con una mezcla de emoción y nerviosismo. Sabía que cada movimiento que hiciera hoy tendría que ser perfecto, desde cómo se preparaba hasta cómo lideraba a su equipo en el campo. No podía permitirse dudar. Tenía que ser el mejor.
Con determinación, se levantó de la cama y cruzó su habitación, dirigiéndose hacia el pequeño espejo que tenía en la esquina. Su uniforme de Quidditch de Slytherin estaba cuidadosamente colgado al lado, planchado a la perfección.
Se tomó su tiempo para ponérselo, asegurándose de que cada pliegue estuviera en su lugar, ajustando los protectores de brazos y las hombreras. Al verse en el espejo, una oleada de orgullo lo recorrió.
Hoy era el día-
Tomó la bandana de capitán de Slytherin, la insignia dorada brillando bajo la tenue luz de la habitación. Con precisión, la ató alrededor de su brazo derecho, asegurándose de que quedara ajustada pero cómoda.
Se miró de nuevo en el espejo, y en ese momento, dejó escapar un suspiro largo y controlado-
Ben: Tú puedes, Ben. Eres un campeón. Hoy traes esa copa a Slytherin. -se susurró a sí mismo, sintiendo cómo la adrenalina comenzaba a fluir por sus venas-
-Aún con esa determinación fresca en su mente, tomó su escoba de Quidditch en una mano y los guantes de cuero en la otra. El día había comenzado, y nada podía detenerlo.
Al abrir la puerta de su habitación y comenzar a bajar las escaleras hacia la sala común, el bullicio que lo recibió fue ensordecedor.
Sus compañeros de Slytherin ya estaban despiertos y en pleno fervor de la celebración anticipada. Todos llevaban banderines verde y plata, algunos con las caras pintadas, y otros con los nombres de los jugadores de Quidditch, el suyo en particular, escritos en verde brillante sobre sus frentes.
Las matracas sonaban con fuerza, y el ambiente estaba cargado de una energía palpable.
Cuando Ben apareció, la sala estalló en vítores. Un grupo de estudiantes lo rodeó inmediatamente, aplaudiendo, gritando su nombre-
Félix: ¡Greengrass, eres el mejor! -gritó uno de los estudiantes, con la cara completamente pintada de verde-
Crabbe: ¡Hoy nos traes esa copa! ¡Sabemos que lo harás! -exclamó, alzando una banderola con el emblema de Slytherin-
-Ben no pudo evitar sonreír, contagiado por la emoción y la adrenalina que llenaba la sala común. Se sentía más vivo que nunca.
Al llegar a donde estaban sus compañeros de equipo, Blaise, Draco y Leila lo recibieron con risas y una serie de palmaditas en la espalda-
Blaise: Mira quién ha decidido unirse a la fiesta. -le comentó con una sonrisa burlona- Pensé que ibas a quedarte en tu habitación practicando mentalmente cada jugada.
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CONSENTIRTE
FanfictionBen: Consentir es una palabra muy grande. Ginny: Y tal parece que no sabes su significado. Ben: Digamos que me vuelves dislexico en todos los sentidos. Ginny: Si, claro.
