Dos semanas después, Valentina había cumplido 20 años y, aunque las tensiones familiares seguían latentes, esa mañana despertó con una sensación extraña: no quería estar en ese lugar. Su padre, Michael, ya había regresado a Nueva York y, como había prometido, le regaló una casa en Outer Banks. Al principio, Valentina se había negado rotundamente a aceptar el regalo. No quería nada que viniera de él, ni siquiera una casa. Sin embargo, después de mucho pensarlo, cedió. Había algo en el hecho de tener un lugar propio, un espacio donde pudiera estar lejos de todo lo que la atormentaba. Así que, con el paso del tiempo, terminó instalándose allí. La casa era enorme, moderna y lujosa, la envidia de todo el vecindario. Aunque no le gustaba, era la oportunidad perfecta para empezar de nuevo, sin la sombra de su padre sobre ella.
Sarah y Kiara estaban en su nueva casa esa tarde, preparándose para lo que sería una fiesta por su cumpleaños y, por supuesto, por la inauguración de su nuevo hogar. Kiara estaba más emocionada que nadie.
Kiara: "Es obvio que tenemos que hacer una fiesta... ¡Hoy mismo! Para celebrar tu cumpleaños y, ya de paso, para inaugurar esta mansión".
Valentina se dejó caer en el sillón, mirando a sus amigas con una mezcla de cansancio y resignación.
Valentina: "No estoy tan segura, chicas... No sé si es el momento para algo tan grande. Aún no me siento cómoda aquí, no sé..."
Sarah: "Valen, no tienes que estar tan seria, relájate un poco. ¡Es tu cumpleaños! Y, si soy honesta, la casa es impresionante. No puedes dejar que se quede vacía sin una buena fiesta".
Valentina no pudo evitar sonreír, a pesar de sus dudas. Sabía que Sarah y Kiara no la dejarían escapar sin una celebración.
Kiara: "¡Vamos! Nada de excusas. No tienes que preocuparte por nada. Ya te conseguimos un par de cosas y hemos invitado a los chicos. Será una locura, lo prometo".
Valentina, aún algo dubitativa, finalmente asintió con la cabeza, decidiendo que lo menos que podía hacer era disfrutar de esa noche con sus amigas.
Valentina: "Está bien, lo haré. Pero, solo porque me insistieron mucho. No quiero que sea una gran cosa, ¿ok?"
Sarah: "¡Claro, claro! Solo algo pequeño... con unos pocos amigos", bromeó Sarah, claramente divertida.
A medida que la noche comenzaba a caer, la casa de Valentina se llenaba de música y risas. Kiara y Sarah se encargaron de que todo estuviera listo, desde la decoración hasta la comida y bebida. Las luces suaves iluminaban la casa moderna, creando un ambiente acogedor y alegre.
Valentina, vestida con un short tiro bajo, un top cruzado y botas, estaba recargada en la barra improvisada de su nueva casa, mirando el bullicio que se formaba a su alrededor. La música sonaba fuerte, las luces parpadeaban y sus amigas, Sarah y Kiara, corrían de un lado a otro, organizando los detalles para que la fiesta fuera un éxito. Aunque al principio no quería mucho alboroto, ahora, con sus amigos ahí, se dio cuenta de que podía disfrutar de la noche.
El sonido de la puerta al abrirse atrajo su atención, y cuando miró hacia la entrada, vio a JJ, Pope y John B entrar entre risas, claramente disfrutando el momento.
JJ (con una sonrisa grande y abriendo los brazos): "¡Ahí está la cumpleañera más linda de todas!"
Valentina no pudo evitar sonrojarse ligeramente ante la mirada brillante de JJ. Caminó hacia él mientras él la rodeaba con los brazos en un abrazo cálido.
Valentina: "¡Qué bueno que llegaron! Pensé que no lo harían", bromeó, abrazándolo con fuerza.
JJ: "¿Cómo no iba a venir? ¡Es tu cumpleaños, amor! Y más con este fiestón que tienen aquí. ¿Cómo no participar en la inauguración de la casa de la reina?"
ESTÁS LEYENDO
Verano en Outer banks
RomanceLa prima de Sarah Cameron llega a outerbanks, gracias a que sus padres no la pueden tolerar mas. De castigo la mandan a esa isla y conoce a nuevas personas.
