Capitulo 74

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El día de la partida llegó más rápido de lo que Valentina esperaba. Mientras se despedía de las personas importantes en su vida, una mezcla de emociones la invadía. Regresar a Nueva York era emocionante, pero sabía que dejar Outer Banks y, sobre todo, a Harry, no sería fácil.

En el aeropuerto, Harry llegó justo a tiempo, caminando hacia Valentina con una sonrisa suave y un aire tranquilo. Ella lo vio y se le iluminó el rostro. A pesar de todo, su conexión era innegable.

"¿Lista para conquistar Nueva York otra vez?" preguntó Harry, metiendo las manos en los bolsillos mientras la miraba.

"Siempre," respondió Valentina, tratando de sonar confiada. Luego bajó un poco la mirada. "Pero te voy a extrañar más de lo que puedo admitir."

Harry soltó una pequeña risa y negó con la cabeza. "Yo también. Sé que esto es importante para ti, pero eso no hace que sea más fácil despedirme."

Cara, que estaba a un lado revisando su pasaje, miró la escena con una sonrisa antes de alejarse para darles privacidad.

Valentina se acercó a Harry y pasó sus brazos por su cuello. "Prométeme que me visitarás cuando tengas tiempo. Nueva York no será lo mismo sin ti."

Harry rodeó su cintura con firmeza, inclinándose un poco hacia ella. "Te prometo que lo haré. Y cuando lo haga, quiero que me lleves a todos esos lugares de los que siempre hablas."

Valentina sonrió, sintiendo cómo sus ojos se llenaban de lágrimas. "Solo si prometes no enamorarte de la ciudad más que de mí."

"Eso es imposible," dijo Harry, con una sonrisa antes de besarla lentamente, como si quisiera hacer que ese momento durara para siempre.

Cuando finalmente se separaron, Valentina tomó su equipaje de mano y miró a Cara, que ya se dirigía al control de seguridad. Antes de irse, miró a Harry una última vez y susurró: "Te amo."

Harry, con las manos en los bolsillos, le devolvió una mirada intensa. "Yo también te amo. Cuídate, Valen."

Valentina se dio la vuelta y, con pasos firmes, se dirigió hacia la puerta de embarque, sabiendo que esa despedida era temporal, pero dejando atrás una parte de su corazón en Outer Banks.

Valentina caminó hacia el control de seguridad, pero no pudo evitar voltear una vez más para mirar a Harry. Allí estaba él, de pie, con las manos en los bolsillos, observándola como si quisiera grabarse ese momento en la memoria.

Mientras le mostraba su pasaporte al oficial, Cara se le acercó con una sonrisa cómplice. "¿Lista para volver a la ciudad que nunca duerme?"

Valentina asintió, pero su mente seguía en Harry. "Sí, lista. Aunque... creo que me estoy llevando un pedacito de Outer Banks conmigo."

Cara rió suavemente. "Ese pedacito se llama Harry, ¿cierto? Tranquila, Val. Si él te quiere como dice, estará en Nueva York más rápido de lo que imaginas."

Valentina sonrió, pero no dijo nada. Sabía que Cara tenía razón. Si algo había aprendido en su tiempo con Harry, era que él siempre encontraba la manera de sorprenderla.

El vuelo transcurrió tranquilo, pero su mente estaba en una maraña de pensamientos. Entre la emoción del trabajo con Victoria's Secret y la nostalgia de haber dejado a Harry, sentía que su corazón estaba dividido. Sin embargo, cada vez que pensaba en su promesa de visitarla en Nueva York, la esperanza crecía en su interior.

Al llegar a la ciudad, el bullicio típico de Manhattan las recibió. Cara, siempre enérgica, lideraba el camino hacia el taxi. "Tenemos que pasar por el apartamento primero y luego, directo al estudio. Hay mucho que preparar para mañana."

Verano en Outer banks Donde viven las historias. Descúbrelo ahora