Capitulo 67

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Harry condujo a través de las calles, el volante apretado con fuerza entre sus manos, su mente acelerada y llena de pensamientos oscuros. No podía creer lo que acababa de pasar con Valentina, la forma en que todo había terminado en ese momento tan cargado de emociones. La conversación con ella le había dejado claro que no podía seguir en ese punto muerto, pero aún así, su ira se encendió al pensar en JJ. Había algo en él, algo que no podía soportar, algo que amenazaba lo que todavía quedaba de su relación con Valentina.

El motor rugió bajo la presión de su aceleración mientras giraba en una esquina. Sabía exactamente dónde vivía JJ. Había estado en esa zona antes, recordando aquellos momentos que habían compartido cuando todo parecía más sencillo, pero ahora todo era diferente. Ahora no quería que nada ni nadie interfiriera con lo que él sentía por Valentina.

Llegó a la casa de JJ en menos de diez minutos. La casa era modesta, ubicada en un barrio tranquilo, alejada del bullicio.

Harry estacionó su auto frente a la casa de JJ, el corazón acelerado y la mente llena de ira. No podía dejar que ese tipo se acercara más a Valentina, no después de todo lo que había pasado entre ellos. Sin pensarlo, bajó del coche, caminó rápido hasta la puerta de JJ y golpeó con fuerza.

En cuestión de segundos, JJ abrió la puerta, con una sonrisa burlona en el rostro, claramente sorprendido de ver a Harry allí.

—¿Qué quieres, Styles? —dijo JJ, cruzando los brazos y mirándolo con una mezcla de desdén y diversión.

—Te vengo a advertir —respondió Harry, sus palabras cargadas de enojo. —Te alejes de Valentina. No me importa lo que pienses o lo que estés jugando, pero ya basta.

JJ soltó una risa, claramente molesto pero sin perder su actitud de superioridad.

—¿En serio? —preguntó con tono sarcástico. —¿Vienes a darme lecciones ahora? ¿De qué? ¿De moral? No seas ridículo, Styles. Ella está perfectamente. ¿O es que te molesta que me acerque a ella?

Harry apretó los dientes, su rabia creciendo con cada palabra de JJ. Caminó un par de pasos hacia él, sin apartar la mirada, como si cada palabra fuera una amenaza.

—No me hagas hablar de lo que hiciste con ella, JJ. Sabes bien por qué cortó contigo. No me vengas con cuentos. Te lo estoy diciendo por última vez: aléjate de Valentina.

JJ lo miró fijamente, su sonrisa burlona no se borró.

—¿Qué pasa? ¿No soportas ver que ella está mejor sin ti? Porque, entre tú y yo, Harry, ni tú ni nadie tienen derecho a decirme qué hacer. ¿Te crees que eres el dueño de ella? —dijo JJ, su tono ahora mucho más provocador.

Harry dio un paso más hacia él, la tensión en el aire palpable. La ira lo quemaba por dentro, y no podía quedarse callado.

—No es eso, maldito imbécil. Es que tú mentiste, JJ. Jugaste con ella. Sabías que no podías ofrecerle nada real, y aún así jugaste con sus sentimientos. La dejaste creer que todo estaba bien, pero no lo estaba.

La sonrisa de JJ se desvaneció por un segundo, y su mirada se tornó más dura. La burla se deshizo de su rostro y fue reemplazada por algo más sombrío.

—No me hables de mentiras, Styles. Sabes muy bien que yo nunca le mentí a Valentina. Eso lo hizo ella. Me dejó por su propio egoísmo. ¿Sabes cuántas veces le pedí que se quedara? ¿Sabes cuántas veces intenté que entendiera que todo lo que hacía, lo hacía por ella?

Harry ya no podía controlar su ira. En un rápido movimiento, empujó a JJ contra la pared de la entrada, su rostro a tan solo unos centímetros del de él.

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