Capitulo 41

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Sarah, alzó la mirada hacia JJ, como si quisiera ofrecerle algo de consuelo, aunque su propia preocupación no la dejaba en paz. Su voz sonó suave, pero con una firmeza que trataba de ocultar la preocupación que sentía.

Sarah: — Ya la conocemos... Es fuerte, JJ. Ella tomará su tiempo, pero no te preocupes por ella. Sabemos que siempre se las arregla.

JJ la miró, sin saber cómo responder. Sarah tenía razón en algo: Valentina siempre había sido fuerte, indomable, capaz de manejar las cosas por su cuenta, sin mostrar vulnerabilidad. Pero eso también era lo que más le preocupaba. Valentina no quería arrastrarlo más, no quería que él estuviera atrapado en su caos.

JJ: — No sé... nunca la había visto tan decidida a irse. Nunca la había visto huir de esa manera. ¿Y si algo le pasa? ¿Y si...?

Kiara, que había estado en silencio, finalmente habló, su voz grave y llena de determinación.

Kiara: — Ella sabe lo que hace, JJ. Quizá no fue lo que esperábamos, pero tomar esa decisión fue lo que ella creyó que debía hacer. Sabemos lo que es capaz de hacer por ella misma. A veces, la gente necesita tiempo para procesar sus propios demonios. No lo veas como una huida, más bien como un descanso.

Pope, que no había dicho mucho durante el viaje, miró a JJ desde su lugar, sus ojos llenos de una tristeza que compartía con todos ellos, pero también con la comprensión de lo que acababan de pasar.

Pope: — Todos tenemos nuestras batallas, hermano. Quizá ella simplemente necesita pelear esa batalla sola... por ahora.

JJ, aunque agradecía las palabras de sus amigos, no podía dejar de sentirse vacío. Sabía que en el fondo, sus amigos estaban tratando de ser comprensivos, pero la realidad era que todos estaban tan perdidos como él. Valentina no estaba ahí, y con cada milla que nos alejábamos de la isla, el dolor en su pecho se sentía más profundo.

Las palabras de Sarah, Kiara, y Pope se desvanecían en el viento. Valentina estaba sola en algún lugar, enfrentando sus propios demonios. Y aunque sus amigos trataban de tranquilizarlo, JJ no podía dejar de preguntarse si, tal vez, ella nunca volvería.

Miró hacia el horizonte, las luces de la isla ya difusas en la distancia, y en su interior, una esperanza débil comenzaba a formarse: no la he perdido para siempre. No puede ser.

Pero las dudas seguían. ¿Realmente Valentina quería regresar a ellos algún día? ¿O esa había sido su despedida? JJ no podía estar seguro de nada, pero algo dentro de él le decía que no podía dejar que el destino de Valentina se definiera por su propia tristeza. A pesar del dolor, tendría que encontrarla. Tendría que volver a ella.

Pov de Valentina:

Las calles de Puerto Rico parecían desvanecerse a medida que corría, el sonido de sus pasos rápidos ahogado por el dolor que sentía en su pecho. Las luces de la ciudad parpadeaban en la distancia, pero a Valentina no le importaba. No importaba cuánto intentara concentrarse en el paisaje o en los edificios que se deslizaban frente a ella. Solo había una cosa en su mente.

La mano que apretaba contra su pecho temblaba, pero no era por el cansancio. Era por el peso de la decisión que había tomado, por el dolor de dejar atrás todo lo que había sido parte de su vida en los últimos meses. JJ, sus amigos, su nueva vida... lo había dejado todo atrás en un solo segundo. Lo había dejado para protegerlos. Para que no la arrastraran a su espiral de caos. Y lo más doloroso, lo que más le destrozaba, era saber que no podría ver a JJ nunca más.

Su respiración se agitaba mientras las lágrimas caían de sus ojos, formando surcos en sus mejillas. Lloraba por JJ, por la promesa rota, por el amor que sentía y que sabía que nunca podría olvidar. Pero más que nada, lloraba porque lo había dejado ir, a la fuerza, porque pensaba que si no lo hacía, él también sufriría.

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