El deseo del sueño

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Mina y Chaeyoung habían sentido una conexión especial desde que debutaron. Al principio, lo habían atribuido a la cercanía que las unía como compañeras de grupo, pero con el tiempo, las emociones fueron evolucionando. En los últimos dos años, lo que antes parecía simple amistad se había convertido en algo mucho más profundo, un enamoramiento que ambas trataban de reprimir. Aunque lo intentaban, esas emociones se reflejaban en sus miradas y pequeños gestos. Especialmente Chaeyoung, quien siempre encontraba formas de observar a Mina cuando creía que nadie más lo notaba.

Una tarde, mientras las nueve chicas practicaban una coreografía, la sesión se alargó más de lo habitual. Agotadas, decidieron tomarse un descanso cuando la coreógrafa salió de la sala. Algunas se dejaron caer en el suelo para recuperar el aliento, mientras otras se acomodaron en los sillones. Mina se recostó en el sofá, apoyándose ligeramente en Sana, quien le hacía bromas para mantener el ambiente ligero. Chaeyoung, por su parte, estaba sentada en el suelo junto a Momo, riéndose de los comentarios divertidos que esta hacía.

Sin embargo, como siempre, Chaeyoung no pudo evitar que su mirada se desviara hacia Mina. Aprovechaba estos momentos de calma para observarla con atención, admirando cada pequeño gesto que hacía, especialmente cuando creía que Mina no se daba cuenta. Pero esta vez, Mina abrió los ojos de repente, y sus miradas se encontraron.

Mina, lejos de incomodarse, le sonrió suavemente. El corazón de Chaeyoung dio un salto y, avergonzada, desvió la mirada rápidamente, intentando ocultar el sonrojo que comenzaba a subir por sus mejillas. Fue un momento fugaz, pero más que suficiente para que las demás chicas en la sala se percataran de lo que había ocurrido.

Las siete intercambiaron miradas cómplices. Llevaban años viendo cómo Mina y Chaeyoung se miraban de esa forma tan evidente, cómo se lanzaban indirectas que nunca terminaban en nada. Estaban cansadas de verlas estancadas en esa tensión emocional. Jihyo, como la líder del grupo, decidió tomar cartas en el asunto.

Esa misma noche, después de que todas se retiraron a sus habitaciones, las siete se reunieron en secreto en la sala común.

—Ya es suficiente, chicas —declaró Nayeon, cruzándose de brazos—. No podemos seguir viendo cómo se miran como si fueran protagonistas de un drama romántico, pero ninguna hace nada.

—Es cierto —añadió Momo, recostándose en el sofá—. ¿Cuántos años más vamos a soportar esto? Se gustan desde que debutamos, pero ahora ya está claro que es algo más. Solo necesitan un empujón.

—Podemos encerrarlas en una habitación hasta que confiesen sus sentimientos —sugirió Dahyun, siempre dispuesta a añadir humor a cualquier situación.

—No podemos hacer algo tan extremo —respondió Jihyo, aunque su expresión sugería que no descartaba completamente la idea—. Pero sí necesitamos idear un plan para que hablen de una vez.

—Y rápido —intervino Jeongyeon—. Si seguimos esperando, una de las dos va a explotar, o peor, se va a rendir.

—Podemos preparar una cena "accidental" solo para las dos —propuso Tzuyu, pensando en algo más sutil—. Hacemos que crean que el resto va a estar, pero al final, estarán a solas.

—¿Y si ninguna dice nada? —preguntó Sana con un puchero.

—Por eso vamos a asegurarnos de que no tengan escapatoria —dijo Nayeon con una sonrisa traviesa—. Les dejaremos pistas claras, o incluso algún "juego" que las obligue a hablar.

—Es perfecto —concluyó Jihyo, asintiendo—. Empezamos mañana.

El plan estaba en marcha, y ninguna podía esperar para ver si su intervención funcionaría. Era hora de que Mina y Chaeyoung dejaran de reprimir sus sentimientos.

One Shots | Michaeng Donde viven las historias. Descúbrelo ahora