Pasos hacia ti

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La música llenaba la sala de práctica vacía mientras Mina y Chaeyoung repetían, una vez más, los movimientos de la coreografía. Sus cuerpos se movían al unísono, con la precisión y dedicación que solo semanas de ensayos podían lograr. Ambas estaban enfocadas, sudando por el esfuerzo, pero decididas a perfeccionar la primera parte de la rutina.

—Hasta aquí está bien —dijo Mina, deteniéndose con una respiración entrecortada—. ¿Vemos lo que sigue?

Chaeyoung asintió, secándose la frente con la camiseta. Revisaron la siguiente fase de la coreografía, mirando los movimientos en los videos de referencia y siguiendo el ritmo mentalmente. Pero al detenerse en un par de pasos específicos, ambas intercambiaron miradas incómodas.

—Esto... —murmuró Chaeyoung, mirando a Mina a través del espejo—. Es demasiado íntimo, ¿no?

Mina frunció el ceño, notando cómo las indicaciones pedían que se acercaran más de lo que habían estado hasta ahora. El siguiente paso requería contacto directo, con Chaeyoung tomando a Mina de la cintura y manteniéndola lo suficientemente cerca como para que sus cuerpos se rozaran. No era un simple movimiento técnico, sino uno que implicaba una cercanía que ambas, de repente, sintieron como algo más.

—Sí... —respondió Mina en voz baja—. Pero tenemos que hacerlo, es parte del show.

El silencio cayó entre ellas por un momento, una mezcla de duda y curiosidad llenando el aire. Ambas sabían que la coreografía era profesional, pero algo en esos pasos parecía desatar un torbellino de emociones que ninguna de las dos estaba preparada para enfrentar.

—Sigamos entonces —dijo finalmente Chaeyoung, aunque su voz delataba una ligera vacilación.

Tomaron sus posiciones y, al ritmo de la música, comenzaron a ejecutar los nuevos movimientos. Mina tomó la mano de Chaeyoung y giró suavemente, sus cuerpos acercándose tal como lo indicaba la coreografía. Chaeyoung puso su mano en la cintura de Mina, notando cómo su respiración se aceleraba al sentir el calor de su piel a través de la tela.

Cada paso parecía borrar las barreras que habían mantenido hasta ahora. La música marcaba el compás, pero la tensión entre ellas era palpable, como si cada movimiento las empujara más allá de lo que habían planeado. La coreografía exigía una cercanía física que se sentía extraña, intensa, algo que ambas intentaban ignorar, pero que crecía con cada paso.

Cuando Chaeyoung giró a Mina hacia ella, sus rostros quedaron a pocos centímetros de distancia. La tensión se volvió insoportable. Ninguna de las dos podía ocultar lo que estaba sucediendo. Las manos de Chaeyoung en la cintura de Mina ya no se sentían como un simple apoyo; había una delicadeza, una vacilación que delataba los nervios de ambas.

—Esto... se siente raro —murmuró Chaeyoung, sin apartar la mirada de Mina.

—Lo sé —respondió Mina, casi sin aliento, pero no hizo ningún intento por detenerse.

El siguiente paso requería que Chaeyoung inclinara su cabeza cerca del rostro de Mina, simulando una proximidad peligrosa para la interpretación del concierto. Pero cuando lo hicieron, ya no era solo una interpretación. La cercanía se volvió real. Sus respiraciones se mezclaban, sus manos ya no seguían el ritmo automático de la coreografía. La tensión era palpable, cada segundo más insoportable que el anterior.

—Sigamos... —insistió Mina, aunque sus palabras parecían una orden a sí misma.

Chaeyoung asintió y continuaron con la coreografía, pero cada paso que daban parecía llenarse de un deseo incontrolable. Sus cuerpos, pegados el uno al otro, se movían con una fluidez que antes no habían alcanzado. Lo que antes era una rutina practicada ahora estaba cargado de emociones que habían estado ignorando durante todo este tiempo.

One Shots | Michaeng Donde viven las historias. Descúbrelo ahora