That Should Be Me

870 46 19
                                        

A lo lejos podía verlos

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

A lo lejos podía verlos. Caminaban juntos, tan cerca que parecía que el mundo se ajustaba a su ritmo. Zion avanzaba con esa seguridad que siempre llevaba consigo, como si nada pudiera salir mal mientras estuviera a su lado. Y quizá tenía razón, porque él la tenía a ella. A Chaeyoung.

Nosotros éramos un grupo, un montón de amigos que habían decidido salir a distraerse después de una larga semana de clases. Algo normal, común, algo que cualquiera haría. Pero para mí no había nada normal en cómo mi corazón parecía romperse con cada paso que daba detrás de ellas, con cada risa que salía de sus labios, con cada mirada que compartían.

Ellos iban al frente, hablando y riendo como si el universo entero estuviera diseñado solo para ellos. Yo, mientras tanto, caminaba al final del grupo junto a Sana y Momo, quienes charlaban de algo que no me interesaba. Sus palabras eran un ruido de fondo, una banda sonora distante para el torbellino de emociones que me consumía por dentro.

No quería mirar, pero mis ojos siempre terminaban buscándola a ella. Como si estuviera maldita, condenada a perseguir su figura incluso en mis pensamientos. Fue entonces cuando lo vi. Zion alzó la mano y, con una naturalidad que me hirió más de lo que jamás admitiría, tomó la de Chaeyoung. Y ella, mi Chaeyoung, volteó a mirarlo con esa sonrisa que solía ser solo mía. Esa sonrisa que un día me decía, sin necesidad de palabras, que yo era su mundo.

Mi pecho se contrajo como si alguien lo hubiera golpeado con fuerza. Sentí una punzada tan real que por un segundo temí que pudiera escucharla. Traté de mantenerme tranquila, de respirar profundo, pero la traición de mi cuerpo no me lo permitió. Los ojos comenzaron a picarme, la garganta se cerró y sentí cómo un nudo pesado se formaba en mi estómago.

Esa debería ser yo.

No podía evitarlo. Una y otra vez esa frase resonaba en mi cabeza como un eco cruel, cada vez más fuerte, más hiriente. Esa debería ser yo tomando tu mano.

Miré al suelo, enfocándome en las grietas del pavimento como si fueran lo más interesante del mundo. Si alguien me veía ahora, si alguien me miraba por un segundo más, podría descubrirlo todo. Podría darse cuenta de que aún no supero a Chaeyoung. De que, en realidad, nunca lo haré.

—¿Mina? —La voz de Sana llegó a mis oídos, suave pero llena de preocupación. Levanté la cabeza rápidamente y traté de fingir una sonrisa, aunque era evidente que no me salía natural.

—¿Sí? —respondí, esforzándome por sonar casual, como si no acabara de ser desgarrada por dentro.

—Te ves... diferente. ¿Estás bien? —preguntó, ladeando la cabeza con esa mirada que dejaba claro que no creía ni una palabra de mi actuación.

¿Cómo puedo estar bien, Sana?

—Sí, estoy bien. Solo pensaba en algo, —mentí con la misma facilidad con la que respiraba, aunque mi voz traicionó un leve temblor al final.

One Shots | Michaeng Donde viven las historias. Descúbrelo ahora