El departamento estaba oscuro y silencioso cuando Chaeyoung llegó a casa. Había estado fuera más tiempo de lo habitual debido a un proyecto en el trabajo, pero no esperaba encontrar la casa tan vacía.
— ¿Mina? — llamó mientras dejaba sus cosas en la entrada. No hubo respuesta. — ¿Amor? —
Chaeyoung frunció el ceño y recorrió el lugar. El vacío era palpable, la ausencia de Mina se sentía como un peso en el pecho. Al llegar a la sala, notó que había algo: una pequeña caja en la mesa. Dentro, estaba el collar que Chaeyoung le había regalado a Mina en su aniversario.
— No... — susurró con creciente desesperación. Chaeyoung buscó en toda la casa, pero Mina no estaba. Al abrir el armario, notó que algunas de sus prendas favoritas también faltaban. El pánico comenzó a asentarse.
Corrió hacia su teléfono y marcó el número de Mina, pero la llamada fue directamente al buzón de voz. Chaeyoung lo intentó una y otra vez, con la misma respuesta. Finalmente, decidió llamar a la única persona que podría saber algo.
— Sana, ¿has visto a Mina? — preguntó, tratando de mantener la calma.
— ¿No está en casa? — respondió Sana, sorprendida.
— No... creo que... creo que se fue — la voz de Chaeyoung se quebró.
Hubo un silencio antes de que Sana respondiera con cautela.
— ¿Tiene algo que ver con lo que pasó anoche? —
Chaeyoung cerró los ojos, recordando la escena de la noche anterior. Había salido con una amiga en común, Nayeon, a tomar algo después del trabajo. La noche transcurrió sin incidentes hasta que Nayeon, más cariñosa de lo habitual debido al alcohol, le dio un abrazo demasiado largo justo cuando Mina entraba al bar para sorprenderla. Chaeyoung había visto el dolor en los ojos de Mina antes de que saliera corriendo del lugar.
— No fue lo que parece... — dijo con desesperación. — Solo estábamos hablando. —
— Chaeyoung... deberías darle tiempo — dijo Sana suavemente.
Pero el tiempo era lo último que Chaeyoung quería. Se sentía impotente, como si el mundo se estuviera desmoronando a su alrededor. Después de colgar con Sana, pasó los siguientes días buscando a Mina, llamando a todos los conocidos, y finalmente, fue a casa de los padres de Mina.
— ¿Está Mina aquí? — preguntó, con la voz temblorosa.
Los padres de Mina intercambiaron una mirada antes de responder.
— No, Chaeyoung, no está aquí — dijo la madre de Mina, con una leve tristeza en sus ojos.
Chaeyoung sabía que estaban mintiendo. Mina siempre corría a casa de sus padres cuando necesitaba tiempo para pensar. Pero si ellos no iban a ayudarla, no tenía a dónde más acudir.
Una semana después...
Chaeyoung estaba agotada. No había dormido, no había comido bien, y el hecho de no tener noticias de Mina la estaba destrozando. Durante una semana, había recorrido todos los lugares a los que Mina podría haber ido: cafeterías, parques, incluso la universidad donde estudiaron juntas. Cada vez que se encontraba con un conocido, se veía obligada a responder la misma pregunta: "¿Dónde está Mina?". La respuesta siempre era la misma: "No lo sé".
Chaeyoung estaba sentada en un banco del parque, su rostro pálido y sus ojos cansados, con la esperanza de encontrar a Mina. La semana había sido un infierno, una pesadilla interminable en la que no podía encontrar paz. No había comido ni dormido bien desde que Mina desapareció. Cuando finalmente la vio acercarse, su corazón dio un vuelco.
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One Shots | Michaeng
FanfictionPequeñas o largas historias de nuestro ship favorito michaeng! ¡One shots! (Historias de un solo capítulo) - Adaptaciones no permitidas sin mi permiso
