Mina y Chaeyoung llevaban meses manteniendo su relación en secreto. A pesar de lo difícil que resultaba a veces esconder sus sentimientos frente a sus amigas, había una emoción indescriptible en la clandestinidad de su amor. Se miraban de reojo en las reuniones, rozaban sus manos cuando nadie veía, y compartían pequeñas sonrisas cómplices que hablaban más que mil palabras.
Esa tarde, Mina y Chaeyoung estaban en el apartamento de Mina, listas para asistir a una reunión en la casa de Dahyun. Habían quedado de pasar primero por casa de Mina para ir juntas, pero lo que comenzó como una simple espera se convirtió en un juego peligroso.
—Chaeyoung, ¿estás lista?—, preguntó Mina desde la sala mientras se ajustaba el collar.
Chaeyoung salió del baño, secándose las manos, y al verla, su corazón dio un vuelco. Mina, con un vestido sencillo pero elegante, se veía impresionante. No pudo resistirlo, y en un impulso, se acercó a ella, tomándola por la cintura.
—Te ves hermosa—, dijo, susurrando las palabras contra la piel del cuello de Mina antes de dejar un suave beso ahí.
Mina sonrió, sintiendo el calor de los labios de Chaeyoung sobre su piel. Se giró para enfrentarla, sus miradas se encontraron, y lo que comenzó como un beso tierno rápidamente se intensificó. Chaeyoung la empujó suavemente contra la pared, y los brazos de Mina se envolvieron alrededor de su cuello, acercándola más.
El tiempo pareció detenerse mientras sus cuerpos se movían al ritmo de sus corazones acelerados. Chaeyoung deslizó sus manos por los costados de Mina, sintiendo el calor bajo la tela de su vestido. Los labios de Mina se abrieron ligeramente, permitiendo que Chaeyoung explorara más profundamente, haciéndola gemir suavemente contra su boca.
—Chaeyoung...—, murmuró Mina, separándose apenas lo suficiente para hablar. Sus ojos, ahora nublados por el deseo, se enfocaron en la expresión apasionada de Chaeyoung.
—Te necesito, Mina—, respondió Chaeyoung, su voz ronca y cargada de emoción. Sus labios volvieron a encontrar los de Mina con más urgencia.
Pero un destello de conciencia las golpeó de repente. Mina abrió los ojos, y al ver el reloj en la pared, sintió una ola de pánico.
—¡Chaeyoung, estamos tarde!—, exclamó, empujándola suavemente para separarse.
Chaeyoung parpadeó, tratando de procesar lo que Mina acababa de decir. Tomó un momento para que sus respiraciones volvieran a la normalidad, y cuando finalmente lo hizo, se dio cuenta de que Mina tenía razón. Estaban tardísimas.
—Maldición—, murmuró Chaeyoung, corriendo al baño para intentar arreglar su cabello desordenado.
Mina la siguió, nerviosa y con el corazón todavía acelerado por lo que acababa de pasar. Ambas se apresuraron a arreglarse como pudieron y salieron corriendo del apartamento, riendo nerviosamente al darse cuenta de lo cerca que estuvieron de perderse la reunión por completo.
Cuando llegaron a la casa de Dahyun, las otras chicas ya estaban ahí, charlando animadamente en la sala. Dahyun las recibió con una sonrisa brillante, sin sospechar nada inusual.
—¡Finalmente llegaron!—, exclamó Dahyun. —Pensé que se habían perdido o algo así—
—Sí, lo sentimos—, dijo Mina, esforzándose por sonar casual mientras se quitaba el abrigo. —El tráfico estaba horrible—
—Ajá...—, murmuró Nayeon, alzando una ceja. Aunque no había motivo aparente, Mina sintió que Nayeon sabía algo más, lo que hizo que una leve incomodidad recorriera su cuerpo.
Las chicas se acomodaron en la sala, charlando y riendo como de costumbre. Mina y Chaeyoung se sentaron en el sofá, pero mantuvieron una distancia prudente entre ellas, conscientes de que cualquier pequeño gesto podía delatarlas. Sin embargo, había algo en el ambiente que las hacía sentir inquietas.
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One Shots | Michaeng
FanfictionPequeñas o largas historias de nuestro ship favorito michaeng! ¡One shots! (Historias de un solo capítulo) - Adaptaciones no permitidas sin mi permiso
