20

34.4K 1.5K 267
                                        

••••••••••

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


••••••••••

Dayla

Me desperté sobresaltada, el corazón me latía con fuerza al recordar de golpe que debía haber regresado a la mansión horas antes. Me incorporé ligeramente, intentando no hacer ruido, pero algo me lo impidió: unos brazos fuertes y firmes que me rodeaban como si fueran un oso de peluche.

—Dayla... para de moverte —Murmuró Alexei con voz ronca, aún medio dormido, apretándome contra su pecho como si temiera que desapareciera.

Suspiré, derrotada, mientras volvía a recostar la cabeza en la almohada, aunque mi mente seguía llena de pensamientos. ¿Cómo había llegado a esto? Nunca me imaginé que terminaría de nuevo en los brazos de Alexei, pero algo en su mirada de anoche, en la forma en que me hablaba, fue diferente. No sé si fue su sinceridad, su intensidad o simplemente el peso de todos esos recuerdos que tuve con él, que nunca logré olvidar. Lo único claro es que no pude resistirme.

Giré la cabeza para mirarlo.

Su rostro estaba relajado, mientras dormía tenía un aire casi inocente, lo cual era irónico considerando lo peligroso que podía ser él. Y, sin embargo, aquí estaba yo, atrapada entre sus brazos, preguntándome si había cometido un error... o si, tal vez, esta vez las cosas podrían ser distintas entre nosotros.

—¿Qué piensas tan temprano? —Preguntó de repente, con sus ojos entreabiertos y una sonrisa perezosa dibujándose en sus labios.

—En que me matarán cuando regrese a la mansión —respondí, rodando los ojos aunque mi tono era más ligero de lo que pretendía.

Él soltó una leve risa, esa risa grave que siempre lograba ponerme nerviosa.

—Déjalos esperar un poco más. No creo que se atrevan a venir por ti aquí.

—Ni siquiera saben que estoy aquí contigo—Contesté, apartándome ligeramente de él, pero Alexei no parecía dispuesto a soltarme tan fácil.

—Pues deberías de habérselos dicho—Su tono cambió, volviéndose más serio, sus ojos azules empezaron a mirarme con una intensidad que me hizo estremecerme—No pienso dejarte después de esto.

—Eso ya lo noté —Murmuré, intentando sonar despreocupada, aunque sabía que mis defensas seguían bajando cada vez que me miraba así.

—Y no me arrepiento —Añadió, sin dejar de mirarme.

Antes de que pudiera decir algo más, una sonrisa pícara se dibujó en su rostro mientras se inclinaba sobre mí, posicionándose arriba con la facilidad de alguien que sabía exactamente lo que hacía. Su peso ligero pero firme me atrapó contra la cama, y sus ojos azules brillaban con un destello travieso.

—Y a todo esto, ¿no me darás los buenos días? —Preguntó con una expresión de falsa inocencia, aunque la provocación era evidente en su tono.

—Buenos días, Alexei —dije, rodando los ojos, intentando aparentar indiferencia, pero mi voz traicionó una leve sonrisa.

Mafia Capone #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora