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Dayla

Una vez que me despedí de Alexei, me dirigí a la habitación para preparar una pequeña maleta.

La loca de Anna insistió una y otra vez en que teníamos que hacer un viaje para celebrar mi despedida de soltera. Una idea que, sinceramente, no me entusiasmaba en lo más mínimo. Conociendo a Alexei, todas sabíamos cómo terminaría esa historia.

Al final, terminé cediendo, y en este viaje me acompañarán mi mejor amiga Anna, mi cuñada Sasha y Ava, la hermana de Yoshi, quien ya había cumplido la mayoría de edad. Sasha la invitó con la lógica de que, "Mientras más seamos, mejor". Parecía una copia exacta de Anna, solo que rusa.

Las dos igual de locas.

El destino elegido para mi despedida de soltera no podía ser otro que Las Vegas. Sí, como si no hubiera más opciones en el mundo. Porque ya todas sabíamos que Las Vegas era, "la ciudad del pecado"

Después de empacar lo esencial, bajé con mi mini maleta rodando tras de mí. Alexei ya se había ido con los demás a su despedida, así que no tuve que soportar que me hiciese más preguntas respecto al viaje. Porque si se enteraba de la verdad, era evidente que no me dejaría ir.

Y solo espero que no se enfade demasiado cuando descubra que no le mencioné que saldría de Italia. Porque de enterarse se iba a enterar, eso estaba más que claro.

Niclas ya me esperaba apoyado en el capó de la camioneta. Como mi guardaespaldas, él viajaría conmigo, lo que al menos me aseguraba que llegaría viva a mi boda.

Al llegar al aeropuerto, nos dirigimos al área de vuelos privados.

Desde la distancia, vi a las tres esperándome junto a mi jet privado. Anna, con sus gafas de sol y un vestido de diseñador, parecía sacada de una película. Sasha, con un vestido color rosa que le hacía parecer literalmente una barbie de carne y hueso, sostenía una copa de champagne en la mano como si fuera lo más normal del mundo. Y Ava, con un estilo más relajado, observaba todo con los ojos llenos de emoción.

—¡Por fin llegó la novia! —gritó Anna apenas me vio, extendiendo los brazos como si estuviéramos en una telenovela.

Porque claro, desde el momento en que le conté que me casaba, había perdido la cabeza. Y ahora, gracias a ella, aquí estábamos: rumbo a Las Vegas.

Nunca imaginé que Alexei me pediría matrimonio aquella noche, pero era evidente que mi respuesta sería . Después de todo, tras haber vengado la muerte de mis padres, me merecía esto: ser feliz, empezar de nuevo y formar una familia con el amor de mi vida.

Subimos al jet privado y, en cuanto nos acomodamos, una azafata se acercó con una bandeja de copas de champagne. No me sorprendía en absoluto; si este viaje dependía de Anna, lo mínimo que habría era alcohol en exceso.

Mafia Capone #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora