26

23.9K 1.5K 342
                                        

•••••••••

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

•••••••••

Me encontraba escogiendo un vestido para esta noche. Tenía dos opciones: uno de color burdeos y otro negro. Me probé ambos y me encantó cómo se me veían, tanto que no podía decidirme por ninguno.

Finalmente, después de varios minutos frente al espejo, escogí el negro. Su tela ajustada resaltaba mis curvas de manera sensual. Me puse unos tacones a juego y unos pendientes dorados que completaban mi atuendo a la perfección.

Cuando terminé de arreglarme, fui con los demás, quienes ya me esperaban en la puerta. Listos para irnos a la fiesta de Phillipe.

—Por fin, casi me muero del aburrimiento aquí esperando— Escuché quejarse a Andrey como si fuese un niño pequeño.

—Que exagerado eres.

Rodé los ojos sin darle más importancia y me dirigí al coche.

Me subí en la parte trasera junto a Andrey, mientras Salvatore tomó el volante y mi padre se acomodó en el asiento del copiloto.

Por lo menos hoy me sentía mucho mejor. No había tenido mareos ni me sentía cansada, así que esta noche podría disfrutar sin preocuparme por mi estado de salud.

Me recosté contra el asiento, apoyando el codo en la ventana mientras observaba la ciudad pasar. Sin embargo, no pude perderme en mis pensamientos por mucho tiempo, porque Andrey se inclinó hacia mí y me susurró algo que me desconcertó por completo.

—Si fuera tú, mantendría la distancia con Phillipe.

Fruncí el ceño y giré la cabeza hacia él, buscando en su expresión alguna pista de lo que me intentaba insinuar.

—¿Ah, sí? ¿Y por qué?

Andrey esbozó una sonrisa ladeada.

—Bueno... no querrás que ocurra una desgracia.

Sus palabras me dejaron aún más confundida. Lo observé con atención, tratando de descifrar qué demonios quería decir.

—Deja de hablar en acertijos, Andrey —susurré con fastidio.

En lugar de responder, soltó una ligera risa y apoyó la cabeza contra el asiento.

—Vale —dijo con tono despreocupado—, pero luego no te quejes si aparece alguien que no debería.

Lo miré, aún sin comprender del todo... hasta que sus palabras hicieron clic en mi cabeza.

Alexei.

Un escalofrío recorrió mi espalda al darme cuenta de la indirecta. Andrey no estaba advirtiéndome sobre Phillipe en sí, sino sobre lo que podría pasar si Alexei llegaba a enterarse de que me acercaba demasiado a él.

Sabía perfectamente lo territorial y celoso que era. No toleraba que ningún otro hombre se acercara a mí... y mucho menos alguien como Phillipe. Y lo peor era que, antes de subirme al avión para venir aquí, Alexei me había dejado en claro que ni se me ocurriese venir.

Mafia Capone #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora