36- Parte uno

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El dolor de cabeza me golpeó como un camión.

Fruncí el ceño, removiéndome entre las sábanas con una sensación de incomodidad en todo el puto cuerpo. Lo primero que noté fue que mi vestido estaba torcido y que tenía confeti pegado en el brazo. Lo segundo fue que la luz del sol me daba directo en la cara.

—Ugh... —murmuré, llevándome una mano a la cabeza.

La noche anterior había sido demasiado. Después del beso de Niclas y Sasha, decidí que lo mejor para mi bienestar mental era irme a dormir.

Lo que no sabía era que, aparentemente, el desastre continuó sin mí.

Con un mal presentimiento, me levanté de la cama y, en cuanto puse un pie en el suelo, pisé algo.

Algo... que se movió.

Solté un grito ahogado y salté hacia atrás.

—¿Pero qué carajo...?

Bajé la mirada y vi, para mi horror, un pollo vivo caminando tranquilamente por la suite.

—No. No, no, no. —Me froté los ojos—. Esto no está pasando.

Pero cuando volví a mirar, el pollo seguía ahí, picoteando el suelo como si nada.

Con el corazón latiéndome rápido, levanté la vista y finalmente me tomé el tiempo de observar bien la habitación.

—Santo Dios...

Parecía que había estallado una bomba de alcohol y confeti.

Botellas vacías estaban tiradas por todos lados, había ropa esparcida en los muebles, vasos volcados en la alfombra y... ¿un maniquí sin cabeza en la esquina?

Con cada paso que daba, encontraba algo peor.

Anna estaba desmayada en el sofá con una corona de plástico torcida en la cabeza y un cigarro apagado entre los dedos.

Sasha... bueno, Sasha estaba encajada dentro de una mesa rota, con los tacones todavía puestos.

Ava dormía plácidamente dentro de la bañera, abrazando lo que parecía ser... ¿una piñata de unicornio?

Y Niclas...

—Oh, por el amor de Dios...

Niclas estaba tirado en el suelo, boca abajo, en bóxers de leopardo.

Tenía esposas en una muñeca y, para empeorar las cosas, un sujetador colgado en el cuello.

—¿Pero qué mierda pasó anoche?

En ese momento, Sasha gimió desde dentro de la mesa.

—¿Dónde... estoy?

—Encajada en una mesa, Sasha.

Mafia Capone #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora