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Alexei

"Dayla estás embarazada"
"Porque hay dos corazones latiendo. Dayla está esperando mellizos."

Cuando la doctora comentó que Dayla tendría mellizos no me lo pude creer, era una noticia que jamás imaginé escuchar.

Antes de conocer a Dayla nunca había pensando en formar una familia con alguien, ni siquiera enamorarme, pero mírenme, aquí estoy esperando a dos hermosos bebés junto a la mujer que amo. Pues si, porque aunque me cueste mucho decir estas cosas, la amo y yo sé que ella también.

—Arg, no me contesta.—Dayla bufó frustrada, mirando la pantalla de su teléfono por enésima vez. Caminaba de un lado a otro en el hangar privado mientras Andrey supervisaba que todo estuviera listo para el vuelo, nos iremos a Rusia de vuelta. —Desde que se enteró de lo nuestro, es como si hubiera decidido que dejé de existir.

Suspiré, entendiendo su frustración. Era evidente que Leonardo no me quería como pareja de su hija, pero poco me importaba, él no me va separar de Dayla, nunca. 

—Tal vez solo necesita tiempo —intenté consolarla, aunque en el fondo sabía que no sería tan sencillo.

Ella me lanzó una mirada dudosa y cruzó los brazos.

—¿Tiempo para qué? ¿Para convencerse de que va a perder? Porque no pienso dejarte, Alexei.

Mis labios se curvaron en una sonrisa orgullosa. Dayla siempre había sido una mujer con carácter fuerte, pero ahora, viéndola así, defendiendo lo nuestro con tanta convicción, me enamoraba aún más.

Andrey se acercó en ese momento, con su usual expresión seria.

—Todo está listo. El jet puede despegar en cuanto subamos.

Asentí y tomé la mano de Dayla, entrelazando nuestros dedos. Subimos al jet y nos acomodamos en los asientos de cuero negro mientras los motores comenzaban a rugir suavemente. Dayla se recargó en mi hombro, su respiración era tranquila, pero sus dedos jugueteaban nerviosos con los míos.

—Todo va a salir bien —murmuré, besando su cabello.

Ella suspiró.

—Eso espero.

El vuelo transcurrió en silencio, con Andrey mirando por la ventanilla y Dayla quedándose dormida apoyada contra mí. Cuando finalmente aterrizamos en Rusia, el frío nos recibió en cuanto bajamos las escaleras del jet.

—Mmm, hogar dulce hogar... cuánto te he extrañado—Sonrió felizmente Andrey mientras bajaba las escaleras.

—Ya era hora que volvieses—respondió una voz expectante.

Mafia Capone #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora