CAPÍTULO 48

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Parecía un sueño irreal, TaeHyung no terminaba de asimilar lo que había sucedido en la noche, sentía que en cualquier momento despertaría y todo sería como al principio; JungKook un chico llenito y él, un simple mortal que no podía confesarse aún al amor de su vida.

Sin embargo, a pesar de creer que todo aún era una mentira, Tae se levantó de la cama, buscó una camiseta del armario y se la colocó antes de caminar al baño, entró solo para mirarse. Sus ojos fueron directamente a su marca recién hecha y la tocó.

- Ah~ - se quejó ante el leve ardor que le provocó tocar aquella herida pero sonrió, entonces... no era mentira.

El omega permaneció frente al espejo durante algunos segundos y brincó en su lugar cuando unos brazos fuertes se enredaron sobre su cintura y lo atrajeros hacía un firme y caliente pecho.

- Kook - susurró bajito antes de recibir un beso sobre su herida. - Mhg - gimió por el cálido toque.
- ¿Duele mucho? - cuestionó el alfa tallando su rostro en la nuca de su omega quien solo negó.
- Me arde un poco... no es la gran cosa - tranquilizó dándose la vuelta para encarar a su chico quien ya los observaba a través del espejo.
- Ire por ungüento a la farmacia - le respondió mientras acariciaba la curva en su cintura y miraba aquella marca. Tae solo asintió. - Hay que bañarnos.

Ambos se dieron una ducha rápida y pasaron algunos minutos bajo el agua en lo que JungKook, limpiaba a detalle aquel bonito cuerpo, se lamentaba tanto por las marcas que había dejado pero al mismo tiempo, se sentía orgulloso de sellar de aquel modo su territorio, lo suyo.

- Lo siento - escucho a Tae disculparse por lo que salió de sus pensamientos.
- ¿Mh? ¿De qué hablas? - cuestionó acariciando la cadera de su omega.
- Ti-ienes rasguños en la espalda - mencionó acariciando la espalda ancha de su hombre, se sintió avergonzado por sus acciones.

JungKook rió enamorado, su Tae era aún muy inocente aunque se mostrará como todo un pervertido. Que cambiada estaban las cosas.

- ¿De que te ríes? - cuestionó indignado por la risa repentina de su alfa.
- Cariño, solo mírate al espejo - JungKook lo tomó en brazos aún sin secarse, los sacó del baño y los colocó frente al espejo de cuerpo completo que estaba en la habitación.
- Kookie, ¿qué haces? Aún estamos moja-
- Mírate - con movimientos rápidos y suaves, bajo al omega de sus brazos y lo posicionó frente al espejo.

El rostro de TaeHyung rápidamente enrojecio de manera brillante, no solo era el hecho de estar desnudos frente al espejo, la imagen tan sucia y lasciva delante suyo era tan excitante, su cuerpo estaba lleno de marcas y seguramete hasta donde el no lograba ver, mordidas y chupones que dejaban en evidencia lo que había sucedido la noche anterior, cerrando con broche de oro aquella marca sobre su cuello, era la imagen más erotica que había visto.
JungKook sonrió ante la reacción de su chico así que quiso avergonzarlo más por lo que, tomándolo desde atrás de las rodillas, lo elevó sobre su pecho, sus piernas fueron levantadas dejando a la vista aquella zona tan vergonzosa para el omega, sus partes íntimas quedaron más expuestas, sobre todo su pequeño y rosado agujerito que se encontraba tan abierto por sus candentes acciones de la noche.
TaeHyung se sintió completamente expuesto mientras se miraba en el espejo. No solo era su entrada que comenzbaa a contraerse, eran las marcas alrededor de ella lo que lo hacían sentir más apenado.

- ¡K-kook! ¡B-bajame! - pidió avergonzado y retirando su mirada de aquella imagen tan sucia y penosa de él.
- ¿Por qué? Te ves tan sensual, tan erótico y tan mío - aquello último salió bajo un gruñido que emocionó al omega de Tae pues enseguida miró a su alfa a través del espejo y gimió bajo ante aquella mirada tan penetrante y feroz. - ¿Ya te has excitado, omega? - cuestionó ya sabiendo la respuesta pues fue testigo de como, de aquella rosada entrada, escurría un poco de aquel delicioso almizcle. - Oh, cariño, creo que el ungüento tendrá que esperar - sentenció volviendo a llevar al omega a la cama.

Mi tierno alfaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora