Epílogo

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Esa mañana se sentía especialmente extraña, sobre todo porque al abrir los ojos en la oscuridad de las 4 de la madrugada, JungKook creyó estar soñando al ver aquellos muebles viejos, la venta a la calle, el librero, su armario y en especial, aquellas figuras de acción que decoraban su buro.
Negó, obvio debía estar dentro de un sueño, uno muy espantoso si se encontraba en su antigua habitación de estudiante de universidad. Cerró los ojos dispuesto a dormir hasta que la alarma sonará y tuviera que ir al trabajo luego de desayunar junto a su esposo.

Sin embargo, al sonar la alarma, seguía en aquella habitación, llena de tristes y horribles recuerdos que había vívido en esa época, pero sobre todo, al levantarse a verificar si era o no, real, la dificultad que tuvo para levantarse fue una locura, había olvidado la mayor de sus pesadillas.
Cuando su enorme cuerpo pudo incorporarse, negó sintiéndose al borde de las lágrimas.

- Kookie, cielo - repentinamente, la voz de su madre le llamó, aquello lo hizo girar el rostro  y retener las lágrimas.

La puerta de su habitación se abrió, dejando ver el rostro amable de su madre quien saludaba como cada mañana a su "pequeño" cachorro.

- ¿Ma? - preguntó aún sin entender lo que sucedía.
- ¿Si? Es hora de levantarse jovencito - señaló antes de adentrarse por completo a la pieza de su hijo.
- ¿Para qué? - cuestionó con temor.
- ¿Kook? ¿Te sientes bien? - con preocupación, la mujer se acercó a verificar la temperatura del menor, sin embargo, al notar todo en orden, la mujer lo miró un poco molesta.
- No juegues cielo, quieras o no, debes ir a clases - insistió creyendo que su hijo la estaba intentando engañar para no ir a sus clases.
- ¿Escuela? - llevó una mano a su cabeza, cerró los ojos con fuerza mientras anhelaba despertar de aquel sueño.
- Si muchachito, y apresurese que se le hará tarde - expresó la mujer antes de levantarse de la cama y avanzar hacia la puerta, dispuesta a salir. - El desayuno ya esta listo, así que no tardes.

En cuánto la mujer salió, JungKook se dejó caer sobre su espalda, llevó sus manos al pecho, cerró los ojos con fuerza hasta hacerlos doler.

Por favor np, por favor no, por favor no...

Rogó en la mente, sin embargo, tras varios minutos, aquello no había funcionado, un segundo llamado en advertencia de parte de su madre le hizo levantarse, era mejor por ahora obedecer a la mujer antes de que volviera lista para jalarlo de las orejas hasta la ducha.

Sin mucha prisa y con la creciente duda de lo que sucedía, el alfa se ducho, se vistió mientras se observaba en el espejo, aquel asqueroso aspecto estaba ahí; sus rollitos de más, aquellas grandes mejillas, las regordetas manos y las tallas extra que debía usar. Una vez más, negó queriendo despertar de aquel sueño.

Cuando salió hacía el comedor, JungKook se dio cuenta que las cosas estaban igual a aquel tiempo, nada había cambiado; los cuadros, los muebles y las decoraciones, definitivamente era su casa, aquella casa en la que vivió durante años hasta poco antes de graduarse de la universidad.

- Anda, toma asiento y desayuna, hoy es inició de ciclo y no puedes llegar tarde el primer día - la mujer explicó mientras colocaba su platillo favorito frente a él.

Aquella información rápidamente captó su atención, ¿inició de ciclo?
Con la mirada, rápidamente busco el calendario que siempre colgaba a un lado de la puerta del comedor, era 9 de marzo del año 20XX, ¿cómo demonios?

Sus ojos se abrieron en grande ante aquella fecha, no era posible estar en ese tiempo, debía ser una jodida broma de mal gusto o alguna de esas pesadillas en las que, justo den el peor momento, lograbas despertar, sin embargo, desde que sus ojos se había abierto a las 4 am, era un "peor" momento.

Mi tierno alfaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora