ELLA
Son más de las cinco de la tarde cuando desocupamos la habitación de hotel. Tomamos un Uber para ir por el auto al departamento de Ronnie. Nuestro amigo esta en el trabajo, cambiamos de auto y vamos al departamento por algunas de mis cosas aprovechando que tengo tiempo libre y que Nicky está en la oficina.
No es por miedo a confrontarla, ambas somos orgullosas y necias, y sabiendo eso se entiende que es más fácil de esta forma, aún no estoy preparada para perdonarla.
No empaco mucho, solo mis uniformes, otro par de deportivas y un poco de ropa del diario. Mis libros, artículos personales y aunque Alex cree que no me doy cuenta, lo veo echar una fotografía mía y de Nicky al fondo de mi mochila.
Una hora más tarde estamos cruzando la puerta del ático de Hannah.
—¿quieres beber algo?.
Busco mi cargador para prestárselo. El enorme ramo de rosas que recibí ayer llama más la atención que un elefante en la habitación. Es lo primero que ve Alex al adentrarse.
—¿esto es lo que se supone te envié?.
—la tarjeta está ahí, compruébalo tú mismo.
Por un momento pienso que lo hará, pero simplemente rueda los ojos y viene acercarse a la barra de la cocina.
—es horrible.
—sabes que es muy costoso ¿cierto?—desenrollo el cargador que necesita para su teléfono —no fue fácil traerlo desde el hospital.
—¿y por lo menos te gustan las flores?.
—son lindas—elevo los hombros restándole importancia al detalle—pero la próxima vez que alguien más me envíe flores en tu nombre, asegurarte que no pesen más que yo.
Conecta su teléfono y este tarda en encender. Saco una botella de agua y sirvo dos vasos.
— o sea que no te gustan las flores.
—no he dicho eso, solo digo que...
—prefieres las rosas negras—suelta de la nada—crees que son elegantes y que representan a los amores complicados.
—¿cómo lo sabes?.
—creo que lo mencionaste una vez—continúa—No recuerdo que mas dijiste aquella tarde, pero esa parte la recuerdo.
Me le quedó mirando perpleja haciendo memoria tratando de recordar en que momento pude haberle comentado algo que sin duda nunca admitiría delante de cualquier persona.
—si—asiento como tonta—las rosas negras son mis favoritas.
Deja de fantasear en lo que sea que esté pasando por su cabeza en este momento, sonríe complacido y me toma del cuello acercándome para darme un beso en los labios.
—bien—me suelta—puede que en algún momento llegue a regalarte una rosa negra.
—¿por que te lo acabo de decir?.
—no, por qué eso hacen los esposo ¿cierto?..les dan flores a sus mujeres solo por que si.
—no todos los esposos.
—¿Tu padre le da flores a tu mamá?.
—si por mi padre fuera, le daría flores a mamá cada vez que ella sonríe—me burlo—luego de tres hijos que se niegan a permanecer en el nido una vez que tienen la edad suficiente para salir huyendo de ese pueblo, créeme, esa mujer no tiene muchos motivos para sonreír últimamente.
Pensar en mis padres me pone un tanto inquieta. No quiero ni pensar en cómo se pondrá mi madre cuando se entere que me he casado con alguien que ni siquiera les presente como mi novio.
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TÚ vs YO
Teen FictionAllison es una de esas chica aferradas que consigue todo lo que se propone. Como por ejemplo, su admirable mérito académico, conquistar al chico de sus sueños, y ganarse un lugar en el mejor hospital de la ciudad. La dosis de locura en su vida corr...
