Dejen sus buenos deseos y felicitaciones para Lysander aquí (es su cumpleaños):
04|MUÑEQUITA
|AILEEN|
Mi primer día de clases no podía ser peor. Primero, mi amigo me ha dejado a la deriva en una enorme Academia que me es infinita, al menos para mí no tiene inicio ni fin. Segundo, el director no pudo hacer una mejor elección con otro guía que no fuera ese pedazo de chico sin cerebro. Tercero, me he obstinado de todo y lo mandé al infierno, bueno no con esas palabras. Se dio a entender y creo que he alborotado el avispero porque su expresión detonaba un fuego que amenaza con consumirme.
No le tengo miedo.
Más pérdida que Tarzán en la cuidad di con la segunda clase después de quince minutos de ésta haber iniciado. La profesora me lo perdonó por ser nueva.
Ryle nada que llegaba, empezaba a sospechar que lo hizo para hacerme enojar, y lo logró. Estoy de mal humor, ¿donde quedó que me iba a cuidar? No necesito que me cuide, lo que necesito es que me guíe entre tantas aulas, pasillos que hay en Armagh. No vi a ningún rostro conocido, esperaba encontrarme con Azazel o Eiden, luego supe que los salones de penúltimo año están en el ala norte del edificio, básicamente lejos de los de último año.
Nada podía empeorar repito en mi mete. Adivinen qué, (si empeoró) Mi celular se quedó sin cobertura y al ser un celular viejo, en estado ya obsoleto su batería baja más rápido que lo que se carga.
No pude enviarle un mensaje a Ryle.
Ryle hoy se muere.
Me encontré frente a la puerta del baño de mujeres y, antes de entrar, escuché unos sonidos extraños. Cómo si se estuvieran ¿ahogando? No. Esos eran gemidos y jadeos. Ahora estoy en una lucha interna de interrumpir o no hacerlo. Yo me hacía pis y no me importa dañar su escena hormonal, además, los baños públicos no se crearon para enrollarse. Sin pensarlo, empujo la puerta con mi hombro, sin anticipar lo que podría encontrar al otro lado. Si sabía lo que iba a encontrar, pero igual no esperaba verlo tan directo.
Aún aferrada al pomo de la puerta, incapaz de moverme o de reaccionar. Mis piernas temblaron y me sentí estúpida, no soy buena para este tipo de situaciones. Seamos sinceros, nadie en su estado mental normal lo estaría. Es incómodo. Solo logré apretar los labios en una línea recta. Comprendí que necesitaba urgente reiniciar mi memoria para borrar la bochornosa imagen que se desarrollaba frente a mis ojos.
La parejita se daba (y no necesariamente consejos) contra unos de los lavados.
—¿Qué demonios...? —escupe el chico separándose de la chica con rapidez. Volteo mi rostro hacia la pared.
Él iba semidesnudo con su cabello negro humedecido por el sudor, se le adhería a su frente como una segunda piel, la parte de su torso descubierto permitía ver una serie de tatuajes que descendían desde su clavícula hasta su pecho. Eran patrones difícil de entender pero que, deben de poseer algún significado profundo. Se apresura a cubrirse con la camisa del uniforme arrugada con una mueca de fastidio. Sus iris grises, casi hipnóticos me apuñalan al observarme con fastidio.
—Ziran es mejor que te marches.
—Ivette...
La chica de un solo impulso salta del lavamanos hacia abajo, no se muestra afectada por la interrupción, le tiene sin cuidado lo que podría opinar sobre ella y solo con esa acción me agrada. Se ajusta su falda y da una media vuelta admirando su figura delgada a través de unos de los espejos. Su cabello rubio cae en suaves ondas sobre sus hombros. A juzgar por su apariencia y esos ojazos verdes estaría demás decir que es demasiado hermosa. Es de esas chicas que obtienen la atención de cualquier chico por su personalidad confiada y su deslumbrante belleza.
ESTÁS LEYENDO
Nuestro Caos (Borrador)
Teen FictionTras una lluvia de sucesos, Aileen accede a ingresar a Armagh. Una academia, pero no una común, esta es de las más prestigiosas en donde solo acuden los hijos de personas reconocidas, famosas y sobre todo con mucho dinero, no cualquiera entra allí...
