En este capítulo, al menos desde la perspectiva de Ryle, se narra una escena subida de tono. Si te molesta este tipo de escena, puedes dejar de leer después de (spoiler: Azazel le dice a Juliet que le suelte su pelo), ya que el resto se resume a él y al zanahoria haciendo cochinadas, y saltas a la siguiente perspectiva, que es la de Juliet.
Pero si te gusta leer ese tipo de escenas, entonces léete toda la perspectiva de Ryle, jeje.
Dejen su presente.
40 | LABERINTO
| RYLE |
—Buenos días.
Un par de besos en mi cara y otros en las comisuras de mis labios hacen que, por instinto, despierte, o bueno, abra los ojos; dormido no estaba. Intenté hacer el intento, pero no se pudo. Anoche rodé por mi cama; si pudiera retroceder las horas para contar cuántas veces lo hice, perdería la cuenta. Mantuve mis ojos pegados al techo, pensando, matando mi mente con las innumerables cosas que quisiera llevar a cabo y que, por alguna u otra razón, no he podido lograr ni podré completar a futuro. Admito que uno de mis pensamientos más tortuosos es el de Aileen.
La impotencia que experimento por no haber estado presente el día que la secuestraron.
Emociones negativas me atacan. No sirvo para proteger a aquellos que más amo.
Si no he podido salvarme ni con el mayor y más grande de los esfuerzos, ¿cómo podría salvar a otros? «Es estúpido, Ryle, estúpido de tu parte».
—Buenos días a mi chico favorito.
Enarco una ceja.
—¿Acaso, aparte de mí, tienes otros chicos favoritos añadidos a tu lista?
Azazel se percata de su error.
—¡No! ¡Lo juro!
Estiro mis brazos por encima de mi cabeza, bostezando, sentado en la cama, fijando mi atención en el cabello mojado y oscuro del chico que yace en la orilla de la cama para no invadir mi espacio personal (como si no estuviera acostumbrado a hacerlo y, peor aún, se ha metido en partes que "los amigos" no deberían tocar). ¿Quién soy yo para juzgarlo? No es como si me quejara de su extrema necesidad de poseerme.
—Más te vale, Azazel. —Pongo un pie fuera de la cama; Azazel se levanta para acercar las muletas y situarlas debajo de mis axilas. Lo miro mal. No ando de humor por las mañanas, él lo sabe y está acostumbrado a que lo trate como un saco de boxeo—. Te mato. No me arrepentiré de matarte si me entero de que me estás engañando.
—No te engaño, bebé.
—No me llames "bebé", odio ese apelativo.
—Eso no decías anoche cuando yo te la metí... —calla tan pronto como le tiro una almohada.
—Hoy amanecí odiando ese apelativo y punto.
—Auch. Mi nariz. ¿Puedo hacerte una pregunta?
—Depende. Si me hará enojar, entonces, te doy el consejo de que te ahorres tu pregunta.
—¿Podemos tener una cita?
—¿U-Una cita? —enrojezco.
—Una cita que no sea como amigos, sino algo más. Ya sabes, intentar romper ese patrón repetitivo en nuestras vidas y que seas mi novio.
—¡¿Tu novio?! —¿Quién le dijo a este confianzudo que yo quisiera ser su novio? Vale, vale, sí quiero.
Pero quiero herir su ego.
ESTÁS LEYENDO
Nuestro Caos (Borrador)
Teen FictionTras una lluvia de sucesos, Aileen accede a ingresar a Armagh. Una academia, pero no una común, esta es de las más prestigiosas en donde solo acuden los hijos de personas reconocidas, famosas y sobre todo con mucho dinero, no cualquiera entra allí...
