|Capitulo 20

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Hola mis amores, en este capítulo se narran una escena subidita de tono, así que cuando lleguen a: "me levanta en brazos y me lleva a la habitación" pueden dejar de leer. Hay personas que no les gusta leer este tipo de contenido y lo menos que quiero es incomodarlxs. Lxs quiero mucho.

20| LYLEEN

|AILEEN|

Nos alistamos para ir a clases, peino mi cabello quitando los enredos que se me forman por la noche al dormir, tengo un cabello peculiar, extraño y a su vez molesto: no es liso, no es es de rollitos, lo considero ondulado, si es que llega a eso. Por las mañanas las puntas se levantan rebeldes como si no se quisieran juntar con el resto de mi cabello, pero con un poco de producto logro domarlas y darle forma a mi melena.

El Padre Darío solía decir que mi cabello es unos de mis mejores atributos, que me parezco a la princesa Mérida, pero, con el cabello rubio platino.

El Padre Darío... sigo sin poder contactarme con él. Tengo entendido que ha sido liberado de su secuestro, que alguien más lo rescató, más allá de esa información no tengo nada. ¿Sigue con vida? Por las noches y en el transcurso del día un mal sabor de boca inunda mi paladar. Solo espero que esté bien, que no le hagan daño. No me lo perdonaría que por querer ayudarme a encontrar a mi familia lo esté pasando mal.

El día es frío por lo que agarro una bufanda y la envuelvo en mi cuello. El agua de la ducha para, curiosa entreabro la puerta y me asomo: Lysander ya está vestido, tiene el pantalón del uniforme de Armagh y se seca su cabello con una toalla. En el piso hay restos de tinte negro, y cuando se sacude su cabello y un mechón negro roza sus cejas contengo el aire. Su cabello ya no es azul.

—Caramba. ¿Este cambio a que se debe?

—Me urgía un cambio de look.

—¿Fue por lo que Emma te dijo? —Termino de abrir la puerta del baño, entro y cierro tras de mí.

Lysander me mira de reojo mientras sigue secándose el cabello.

—No tiene nada que ver con eso. Simplemente me pareció una buena idea cambiar un poco.

Si fue por lo que Emma le dijo.

Se dejó mal influenciar por una niña.

No me quejo a decir verdad.

Siempre había visto a Lysander con su característico cabello azul, era parte de su identidad. Con su cabello negro, se veía diferente, pero no menos atractivo. He de admitir que el cambio le favoreció demasiado, se ve como el típico chico malo que pasan en las películas románticas, y el gris de sus ojos se hace notar intensificado, el azul lo opacaba. Es hermoso.

—Te queda bien el negro, aunque admito que extrañaré el azul.

—A mí me queda bien todo —Alardea con el ego inflado por los cielos—, en un futuro no muy lejano cuando tenga otra crisis existencial puede que me cambie de color, un rojo no se me vería mal.

—En un futuro no muy lejano te veo calvo —En respuesta suelta una carcajada y me tira su peine, me agacho y este choca contra la pared—, ey, no es broma, debes de dejar descansar tu cabello de tantos productos químicos. Ese azul que tenías seguramente necesitó de muchos cuidados para mantenerlo de ese color.

Lysander se encoge de hombros y termina de secar su cabello, dejando la toalla en el gancho detrás de la puerta. Me acerco a él y le paso los dedos por el cabello recién teñido, sintiendo la suavidad y el cambio de textura: huele a champú, menta y otros cítricos. Es exquisito.

Nuestro Caos (Borrador)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora