Dejen su presente.
32| DISTANCIA
|LYSANDER|
Hay tantas formas de suicidarse, pero ninguna de ellas es tan cruel como cuando te ves a ti mismo morir todas las noches. ~Gerson Da Rodrigues.
Si tuviera que enumerar las cosas que amo de Aileen, no acabaría hoy.
Es simplemente imposible. Es como tratar de contar las estrellas que están en el cielo, una tarea interminable y sin límites. Desde su sonrisa, que ilumina mis días más oscuros, hasta su risa, que me hace olvidar todos mis problemas. Desde su manera de ver el mundo con optimismo y esperanza, con una perspectiva clave y crítica, hasta su valentía y determinación para enfrentar cualquier desafío que se le presente. Su calidez y ternura al abrazarme me hacen sentir en casa. Con ella comprendí que el dinero no compra el amor ni la felicidad. Con ella me siento vivo.
Estuve en una cuerda que se balanceaba entre la vida y la muerte. Por una parte, me esfuerzo para seguir; esa otra mitad, que se ha cansado de todo, ya ha perdido, flaqueado en la batalla. Dicen que si amas a una persona, la tienes que dejar ir. Es una frase estúpida, hiriente, que para aquellos que están enamorados es complicada de cumplir.
Es mi caso. Amo a Aileen. Como la amo, reconozco que en las condiciones en las que me hallo solo le causaré dolor, preocupación y sufrimiento. Al mismo tiempo, no puedo imaginar estar un segundo de mi existencia sin ella.
Necesito tiempo. Necesito reorganizar mis pensamientos. Necesito aislarme para no herirla.
Necesito... Necesito encontrarme. Ahorita, estoy perdido, hundido en ese pozo oscuro que yo mismo he creado a través del estrés o algo más.
No quiero volver a recaer. No quiero volver a sobrepensar. Odio sentirme triste y no discernir la verdadera causa que me provoca esos sentimientos de rabia, frustración y vacío.
Verla a ella con los ojos llorosos es un puñal incrustado en mi corazón. Concluyo que ella tiene una idea de lo que quiero hablar. Me ha tomado una noche entera de insomnio para tener la valentía, aunque la definición correcta sería la cobardía, para pedirle que me dé un espacio.
Un espacio porque no soy lo suficientemente fuerte como lo es mi padre para enfrentar mis dificultades. Como el niñito llorón que soy, prefiero huir del mundo entero, incluso huir de la persona que más amo en este mundo. Necesito este tiempo para mí, para sanar, para encontrar mi camino de nuevo, mi voz interior. Aileen merece lo mejor de mí, y ahora mismo, por más que me queme en el alma, no soy capaz de dárselo.
—¿Qué es lo que te urge hablar conmigo, Ly? —sorbe su nariz rojita por el llanto que retiene.
«No, amor». «No llores enfrente de mí». No hay peor castigo que ver a la chica que amas ser destruida por tus actos y tus inseguridades.
—Aileen...
—Perdóname —se adelanta. Me sorprende que sea ella quien esté pidiendo disculpas. El que tiene que pedirlas soy yo, no ella. Carajo, así no, muñequita—, perdóname porque... porque por mi culpa tu abuelo está muerto. Y en estos últimos meses no tenías una buena relación con él. En el pasado, antes de mi llegada, sí la tuviste. Tal vez el problema siempre he sido yo. Por mi culpa, las personas que quiero terminan lastimadas.
—No quiero que me pidas perdón —Agarro ambos laterales de su bonito rostro, enredo uno de mis dedos con un mechón rizado. Por el clima húmedo, su cabello tiende a enredarse y se siente suave a mi tacto—. Antes de tu llegada, mis padres me habían prohibido estar cerca de mi abuelo por una lluvia de acontecimientos que me llevaron a tener un problema con la comida. No eres la culpable de mi distanciamiento con Aurelio —Beso la punta de su nariz—. No llores más, mon précieux bébé (mi bebé precioso) —Me aparto unos centímetros para verla a los ojos—. Él está muerto. Entiende que ese hombre no estaba bien de la cabeza. Se atrevió a confesar un delito, te quería matar. Primeramente, está tu bienestar por delante de su vida. Así fuera mi abuelo, primero eres tú, segundo tú y por último tú, Aileen —La beso de nuevo, con la diferencia de que este beso va dirigido a la comisura de sus labios—. No te culpes. Mi familia y yo jamás te culparemos.
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Nuestro Caos (Borrador)
Teen FictionTras una lluvia de sucesos, Aileen accede a ingresar a Armagh. Una academia, pero no una común, esta es de las más prestigiosas en donde solo acuden los hijos de personas reconocidas, famosas y sobre todo con mucho dinero, no cualquiera entra allí...
