Para las que no lo recuerdan, porque yo tengo a ese personaje abandonado, Ivette es prima de Ryle, novia de Ziran y exnovia de Aidan.
Dejen su presente.
CAPITULO FINAL
47| NUESTRO CAOS
|GABRIELLA|
Estar enamorada de un chico constante inestable es agotador.
Matheus es un chico maravilloso pero le cuesta amar y abrirse fácilmente con las personas, más si éstas son desconocidas, como en el caso de mis padres. En mi mente, la idea de que él pudiera convivir con mis padres era perfecta. Ahora creo que la cagué y lo estoy agobiando. Las innumerables preguntas de mis padres lo agobian y, en cierto punto, lo hieren. No lo hacen con esa intención (a mi suposición no), pero no es sencillo contar lo que te sucedió durante tu infancia. Incluso tuve que intervenir para que mis padres se callaran.
Agradezco que comprendieron que habían pasado ese límite. Por suerte, Matheus no se lo tomó a mal ni explotó; simplemente permaneció con la cabeza gacha toda la cena después de que mis padres le hubieran preguntado sobre cómo fueron asesinados los señores Lucchese. Cuando terminamos de cenar, me ayudó a lavar los platos y a colocarlos en su sitio. En silencio, noté las pequeñas marcas de agujas que tenía en su cuello y brazos. Temí lo peor.
—¿Te estás...? —¿Drogando? Quise formular. Un estrago me golpeó el estómago, mismo que se disipó en cuanto lo vi negar con la cabeza.
—Es medicación, Gab —Pasa el trapo por el plato, secándolo—. Es un medicamento que Dareen me está administrando que revierte los efectos de la droga «Caos», y me ha ayudado mucho, ya no sangro por la nariz.
—Disculpa lo de mis padres. No te quisieron herir, ellos son extremadamente curiosos.
—Lo noté, y no te disculpes por ellos; simplemente tienen curiosidad por el tipo que está cortejando a su hija. Si yo tuviera una hija, montaría todo un interrogatorio al imbécil que intente ser su novio. Si es buen chico, se lo acepto, y si no, le forro el cuerpo de agujeros.
—No más muertes, Matheus Lucchese —Lo agarro del rostro, como mis manos están cubiertas de espuma del jabón, le embarro una gran parte de sus mejillas. Él no se queja, incluso, una pequeña sonrisa adorna sus labios—. Qué lindo eres cuando sonríes —susurro contra sus labios. Él se echa para atrás, soltando un resoplido de «no inventes, no soy lindo».
—Ya vienes a decir tus payasadas.
—No seas tan seco, Matheus, estoy haciendo mi mejor esfuerzo para ser romántica contigo.
—Se te da fatal lo de ser romántica. ¿Quieres que te enseñe cómo es una persona verdaderamente romántica?
—¿Romántica o intensa?
—Ambas. Un poco de ambas, Gab.
—Muéstrame, maestro.
—Es como acechar a una presa. La acorralas contra lo primero que te topes por delante —siquiera tengo la oportunidad de reaccionar cuando él ya me estampa de lleno contra la pared. Los músculos de todo mi cuerpo se contraen y no puedo diferenciar si es por miedo, por la anticipación, por la sorpresa o por lo cerca que está su cara de mis pechos. Porque sí, el idiota primero echa un breve y muy descarado repaso a mis pechos que se alzan por sí solos a su hambrienta mirada, para luego continuar con su recorrido y sus ojos miel chocan con los míos—. La intimidas, no apartas tu mirada de la suya y podrás notar cómo su respiración cambia a una errática.
ESTÁS LEYENDO
Nuestro Caos (Borrador)
Teen FictionTras una lluvia de sucesos, Aileen accede a ingresar a Armagh. Una academia, pero no una común, esta es de las más prestigiosas en donde solo acuden los hijos de personas reconocidas, famosas y sobre todo con mucho dinero, no cualquiera entra allí...
