Dejen bastantes comentarios en este capítulo si quieren que les actualice rápido el próximo capítulo (que ya tengo escrito más de la mitad). Los comentarios son los que me animan a publicar cada capítulo y, sin comentarios, no tengo esa motivación. Con cada capítulo, yo pongo de mi esfuerzo para darles lo mejor. Aunque no me parece justo que también esté rogando para que puedan dejar comentarios, es frustrante.
Hola, dejen su presente.
PENÚLTIMO CAPÍTULO.
46| EL PROBLEMA SOY YO
|AILEEN|
En el pasado.
El viento frío de la mañana de octubre picaba mis mejillas, dejándolas rojas como tomates recién cosechados. Mis manos, pequeñas y temblorosas, se aferraban con fuerza a la reja de hierro del orfanato. Esa reja, alta y fría, parecía una jaula que me mantenía atrapada en un mundo que se volvía asfixiante, mientras Evelyn estaba a punto de cruzar esa salida que la llevaría a su nuevo hogar con sus padres adoptivos.
La veía frente a la puerta del orfanato, radiante bajo la tenue luz del atardecer. Llevaba un vestido floreado que le quedaba un poco grande, tres dedos más largo de lo que debería. Fue un regalo del Padre Darío en su octavo cumpleaños. ¿Quién es el Padre Darío? Para mí, es un ángel; el único que realmente se preocupaba por nosotras, sin lástima ni falsedad. Todo lo que nos dio fue por amor. La cuidadora estaba junto a una pareja elegante que miraba a mi hermana con una mezcla de anticipación y cariño. Eran sus padres adoptivos. Mis ojos se llenaron de lágrimas al verlos. No los odiaba, no realmente. Entendía que querían darle a Evelyn una vida mejor, una vida que, quedándose conmigo, jamás podría tener.
—No quiero que nos separen, Evelyn.
—Te prometo que cuando seamos grandes, yo te buscaré para que estemos juntas de nuevo, hermanita.
—No quiero que me dejes sola.
—Ellos quieren adoptarme a mí. Intentamos convencerlos de que no nos separen, pero no ha funcionado.
—Eres mi familia —sollocé—. Eres mi hermanita. Si te vas... yo me quedaré sola... y los niños de este lugar me tratan mal, me hacen bullying y tú eres la que me defiendes. Si no estás... no sabría cómo sobrevivir en este orfanato.
—Eres valiente, más valiente de lo que crees, hermanita. No me necesitas para sobrevivir; yo soy la que te he necesitado para seguir adelante. Eres mi luz en la oscuridad.
—Eres una mentirosa —enjuago mis ojos con lágrimas que se acumulan. Cómo detesto llorar; me hace ver más débil de lo que ya soy—. Los niños tienen razón. Soy débil y tonta.
—No. Eso no es cierto. Tontos aquellos que te hacen sentir así. Cuando crezcas, podrás ver lo valiente que eres, mi bella Aileen.
No le creía. ¿Cómo podría ser valiente si me pasaba llorando en cada rincón, deseando tener una familia que me quisiera tanto como yo a ellos?
—No quiero ser valiente. Quiero que te quedes aquí, conmigo. Quédate, Evelyn.
—No puedo —murmura, evitando mi mirada.
—¿No puedes o no quieres?
Su repentino silencio me da la respuesta.
—No quieres —siseo. La ira burbujea en mis venas, pero hago mi mayor esfuerzo para no hacer un escándalo que muchos tomarán como un berrinche de una niña pequeña—. Te odio.
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Nuestro Caos (Borrador)
Teen FictionTras una lluvia de sucesos, Aileen accede a ingresar a Armagh. Una academia, pero no una común, esta es de las más prestigiosas en donde solo acuden los hijos de personas reconocidas, famosas y sobre todo con mucho dinero, no cualquiera entra allí...
